DE LAS LENTEJAS a las lentes. Y si las comes te vuelves alegre

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          Mucho antes de que los conquistadores españoles, trajeran de América las alubias, patatas, pimientos, tomates, etc., las lentejas, miles de años antes, quitaban el hambre en muchas partes de mundo, aunque, no de manera igualitaria como veremos a continuación.

          Hablar de lentejas, es hablar de la legumbre más antiguas que se conoce, me estoy refiriendo, ¡ni más ni menos, a unos 9.000 años de antigüedad!  Según aseguran los investigadores, su inicio y primeros datos se lo debemos a Israel. Aunque el primer cultivo intensivo y los primeros exportadores de lentejas de la antigüedad fueron los egipcios. Su primera referencia aparece en jeroglíficos egipcios del año 2000 a. C. Años mas tarde en la época de Ramsés III (1200 a. C.), puede verse una pintura al fresco donde aparece un sirviente cocinando esta legumbre. Dato este, que nos da a entender que era la comida destinada a la realeza.

          Pero, también fue la comida de obreros distinguidos como lo fueron los que construyeron la gran pirámide de Keops.  Cuentan los historiadores que les daban grandes cantidades de lentejas junto con cebolla y cerveza…

         En cambio, los griegos y romanos, la consideraban un alimento destinado únicamente a los pobres. Con lo cual, las lentejas alcanzaron una mala fama, fama esta, que probablemente tenga que ver con el relato bíblico que se encuentra en el Génesis 25:34 donde se da cuenta del trueque por un plato de lentejas que hizo Jacob para quedarse con la primogenitura de Esaú, su hermana gemela…

       Según avanzan los tiempos, el tratamiento a las lentejas difiere. Y vemos como Apiano, natural de Alejandría, que ocupó altos cargos como funcionario en Egipto, a mediados del siglo II d. C, nos da a conocer las lentejas como plato principal en las cenas funerarias, pues tenían una curiosa condición: “Al comer lentejas de Egipto, el hombre se vuelve alegre y divertido”. Fue esta virtud de alegrar a los deprimidos, llorosos y desesperados la que incitó a los romanos a servirlas durante las cenas de duelo familiar.

       No podemos dejar de mencionar que Hipócrates, médico del siglo V, el cual señalaba las virtudes terapéuticas de las lentejas y a los enfermos de hígado les recetaba un caldo concentrado de esta legumbre.

        Damos un salto en el tiempo hasta el siglo XVII, en que nuevamente se rechazó su inclusión en la dieta humana y se proclamó que sólo era buena para los caballos.  Pasando así de la mesa familiar a las caballerizas.

       Y hubo que esperar hasta la Revolución Francesa, con la hambruna y sus penurias, para ser bienvenida nuevamente a los hogares, lugar que ya nunca más perdió.

       Voy a terminar, con una historia muy curiosa. Entrados en el siglo XIV, se inicia la fabricación de unos pequeños discos de vidrio que podían montarse sobre un marco, se trata de los primeros anteojos o gafas de lectura. Como estos pequeños discos, tenían forma de lenteja, se los llamó “lentejas de vidrio” y de aquí proviene la palabra “lente”.

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