LA CANELA. Mas apreciada que el oro

M The Manual

          En China la canela es conocida desde el año 2500 a.C. Considerado un producto tan apreciado como el oro.  Aunque  la canela, prácticamente y generalmente está considerada como una especia que solo sirve para dar sabor a algunos platos, postres principalmente, hay que conocer las otras muchas propiedades y virtudes con las que cuenta, especialmente las medicinales, porque su corteza tiene componentes como: fibras, minerales,  vitamina C, tiamina, niacina, mucílagos, hierro, potasio, sodio, ácidos, aceite esencial, taninos, calcio, fósforo.

       Según cuentan los entendidos en la materias,  una de las principales propiedades curativas de la canela es, mejorar la digestión, debido a que posee propiedades carminativas, antiulcerosas, antivomitativas y estomacales, esto se debe a que algunos de sus componentes como son los aceites esenciales, estimulan la salivación y los jugos gástricos facilitando la digestión,  características esenciales que ayudan en el tratamiento de enfermedades del aparato digestivo, como por ejemplo: aerofagia, digestiones difíciles, acidez, falta de apetito y vómitos.

            Convirtiendo así a la canela, en una de las pociones más popular entre todas las clases sociales y así podemos encontrar por ejemplo una fórmula muy peculiar contra la diarrea, a base de media cucharadita de canela en polvo añadida a una taza de té con la que “tendrás uno de los mejores remedios del mundo contra la diarrea”. Para obtener estos efectos inmediatos, es imprescindible que la canela en polvo tenga que haberse molido instantes antes de su ingestión, puesto que de lo contrario sus propiedades curativas se echan a perder. Aldebrandin de Siena escribe en su régimen del cuerpo (1256): “la canela tiene el mérito de confortar la virtud del hígado y del estómago”.

          También es buena en los casos de enfermedades respiratorias y por enfriamiento corporal, lo que se debe a sus propiedades antibacterianas, expectorantes y antinflamatorias, y a que a su vez aumenta la sudoración y eleva la temperatura corporal. Su uso es recomendado en los tratamientos de bronquitis, resfriados y tos.

          Por último, vuelvo a reseñar, según cuentan los entendidos, hay que destacar que también es bueno su uso para enfermedades del aparato circulatorio, porque posee agentes antiagregantes, antiescleróticas y antitrombóticas que son buenos para la circulación.

¿A QUIEN SE LE PUDO OCURRIR LA CONSERVA?

          La invención de la conservación y de las conservas alimentarias, fue un hecho trascendental para la alimentación del mundo – mundial. Tenemos que remontarnos al año 1780 cuando al pastelero francés Nicolas Appert, se le ocurrió una genial idea basada en el principio de que el calor destruye los fermentos que modifican y alteran la calidad de las sustancias vegetales y animales. Para lo cual hacía lo que hoy en día es tan común, cocía los alimentos antes de introducirlos en un frasco de cristal perfectamente cerrado, a continuación, lo introducía en un recipiente con agua la cual ponían a punto de ebullición. Enfriaba a continuación el tarro o los tarros. Y con esta simple operación, se podían conservar tanto productos vegetales como animales durante años. En el año1804, Appert abre una conservera en Massy utilizando por primera vez la lata de hojalata en donde introducía la verdura o fruta, pero, principalmente la carne y su jugo, que una vez una vez cocidos, soldaba la tapa herméticamente y la volvía a introducir en unos depósitos de agua hirviendo durante el tiempo necesario dependiendo de la cantidad y del peso. Dejaba enfriar la o las latas y se guardaban en una cámara. Nada anormal en estos tiempos, pero, este método fue imprescindible y el gran descubrimiento para Napoleón Bonaparte y para la marina francesa que automáticamente lo utilizaron para sus campañas.

          La conserva según palabras del sociólogo Girolamo Sineri “es ansia en estado puro”. Pero también es una apuesta sobre el futuro: “¿Quién haría mermelada si no tuviese la esperanza de vivir al menos el tiempo de poder comerla?”.

¿EL WHISKY ES MILAGROSO?

Deposithotos

          La leyenda dice que el whisky nace de las lagrimas de los dioses de Escocia. La verdad, los orígenes del Whisky escoces se pierden en el tiempo.

          No existe un tiempo específico que indique cuando y como se creó o invento el Whisky. Flotan técnicas antiquísimas que abarcan continentes, mares, océanos, religiones, que se pierden en el alambique de los siglos. Mesopotamia, Egipto, China, Roma…

        Sin embargo, los comienzos de la historia del alcohol se remontan hasta el tercer milenio a. C. Y en los países que hemos mencionado, vemos como en China, la gente bebe vino de arroz, en Mesopotamia, darán origen a la cerveza y se mejorara el vino lo mismo que en Egipto, pero la historia nada clara ni definida en los inicios del Whisky nos cuentan que han encontrado registros en excavaciones arqueológicas que verifican que los egipcios conocían el proceso de destilación de grano fermentado por el cual se produce elWhisky pero en esa época este proceso era usado para crear perfumes.

          No fue hasta el s. X de nuestra era cuando los alquimistas árabes descubren el arte de la destilación, con unos resultados increíbles, que usan para mejorar, los perfumes y los vinos, pero, sobre todo, para crear un delicado maquillaje de ojos. A comienzos del s. XII, en una abadía de Palermo, unos monjes destilan el aguardiente de vino como remedio para los caballeros que volvían heridos de las Cruzadas. La bebida o liquido resultante de su arduo trabajo en los alambiques, sirvió tanto para curar el dolor como para restablecer al enfermo, siendo denominada aqua vitae “agua de vida”. Por el contrario, la leyenda dice que fueron los monjes irlandeses los primeros en destilar aqua vitae a partir de cebada fermentada. Con el andar de los años, el aqua vitae pasó a llamarse uskua y luego uiski, creando así el primer whisky de malta de la historia.       

          Pero, según los testimonios de la época, la bebida era prácticamente milagrosa. Una crónica del siglo XVI asegura que, tomado con moderación, el whisky “facilita de digestión, corta el catarro, acaba con la melancolía, alegra el corazón, solaza el espíritu y devuelve el ardor”, entre otros innumerables veneficios. Hoy en día hay médicos que recomiendan el consumo moderado de Whisky como vasodilatador.   

EL MILAGRO DEL GALLO DE NOTRE DAME

 Ilcorrieredellacitta.com

       La característica más distintiva del gallo indudablemente es, su fuerte canto a primera hora de la mañana a modo de despertador. Nos despierta el ave vigilante y su canto de redoble, parece espantar la noche, con una voz que atraviesa la oscuridad. Ese canto al amanecer, anuncia el punto de inflexión nocturno en la lucha cósmica entre la oscuridad y la luz.

       Tal vez, el Gallus gallus con su ruidoso anuncio del amanecer, se tornó importante e imprescindible en muchos rituales religiosos. Por ejemplo, en la religión zoroástrica de la antigua Persia, el gallo representaba y en muchos casos representa al buen espíritu. Es el caso del código Mamu de la India como un ave sagrada. Los griegos, no solo expandieron la pasión por los gallos en todos sus dominios, sino también obligaron a sus ciudadanos jóvenes a ver al menos una pelea de gallos al año, para así, aprender de éstos su moral de combate. Peleas estas de gallos, que se expandieron por todo el mudo.

       Representa o presenta una fuerza especialmente simbólica en el cristianismo. Así lo anunció Jesús en la negación del apóstol san Pedro entre lágrimas: “Te aseguro que esta misma noche, antes que cante el gallo, me habrás negado tres veces”.

       El gallo ha estado y está presente en toda la historia de la humanidad, como modelo e inspiración de artistas, o en colección de arte en infinidad de museos de diferentes ciudades, o bien al lado de los dioses Marte o Mercurio o en millones de monedas y escudos.

     En cuando se refiere a tiempo u horario, en la antigua Roma dividían la noche en cuatro vigilias, (noche, medianoche, canto del gallo y mañana). Plinio dice que, al comenzar la 4ª vigilia, el gallo canta para invitar a los hombres al trabajo.

      Este es el Gallus gallus, el gallo, cargado de historias, anécdotas y leyendas. Emblema galo por excelencia, y símbolo de Portugal. Como decía anteriormente, está presente en diversos aspectos del cristianismo, cosa que explica que corone con frecuencia y orgullo, la punta de las agujas de muchas iglesias católicas. Sin ir más lejos y más de actualidad, la aguja de la catedral gótica de Notre Dame de Paris, estaba coronada por la figura de un celebre gallo de bronce, en cuyo interior se guardaba una espina de la corona de Cristo y sendas reliquias de san Dionisio y santa Genoveva. Como es sobradamente conocido, en la tarde del 15 de abril de 2019, la torre del templo parisino quedó totalmente destruida por el fuego. Y, para la gran mayoría de parisinos, fue un todo un milagro, que, tras caer de 93 metros de altura, el famoso gallo apareció entre los escombros, casi podríamos decir que, vivito y coleando, y, prácticamente intacto. INCROYABLE.

La base de la gran cocina francesa del s. XIX, fue apropiada por los franceses en Alcántara

El 88 regimiento, «The Devil’s Own», en el sitio de Badajoz, por Richard Caton Woodville Jr.

           Se culpa al mariscal napoleónico Junot en su retirada de España de llevarse los recetarios de cocina del monasterio de Alcántara, recetarios importantísimos de moluscos y mariscos entre otras cosas, que posteriormente sustentaron la base de la gran cocina francesa del siglo XIX. Savarin en su libro Tu cocina, nos habla del Tesoro de Alcántara, y dice que en el año 1807 la biblioteca del Monasterio benedictino de Alcántara fue saqueada por los soldados de Napoleón al mando del general Junot, y los maravillosos manuscritos que allí se encontraban fueron utilizados como cartuchos. Entre estos manuscritos se encontraban recetas de guisos que los monjes habían recopilado de la comarca o bien de su propia invención. Este recetario se salvó por la curiosidad de un comisario de guerra, que se lo entregó al general Junot, que a su vez se lo remitió a su esposa Laura, que posteriormente sería duquesa de Abrantes – título que logró su marido por la conquista de esta batalla -. La duquesa se encargó de divulgar este recetario en París. Y como dijo el maestro Escoffier: “fue el mejor trofeo, la única cosa ventajosa que logró Francia de aquella guerra”.

            La importancia de estas recetas no residía exclusivamente en su originalidad, lo acertado o lo gustoso de sus guisos, así como sus fritos, asados y postres, sino que revelaba a Francia la riqueza de la cocina española hasta entonces desconocida. En estos documentos se escondía uno de los platos fundamentales posteriormente y más importantes de la cocina francesa, el consomé con el nombre de “consumado” o “consumo”. Allí se recogía igualmente una forma especial de preparar las aves de caza, principalmente el faisán “a la mode d´Alcántara”, aunque también pueden ser perdices, que dice así: “se vacía el faisán por delante, retirando el hueso de la pechuga y rellenando de higadillos de pato, estofados con manteca fina, sal, pimienta y se pasa por un tamiz; a este puré se le añade una regular cantidad de trufas en peladas grandes, cocidas de antemano con vino de Oporto; ya relleno con esta combinación y bien sujeto se pondrá en maceración durante tres días con vino de Oporto. Póngase a asar dentro de una cacerola, sazonado de sal y manteca. Cuando quede asado, se reduce el vino de Oporto de la maceración, añadiéndoles catorce o dieciséis trufas pequeñas, uniéndolas al faisán; déjese cocer todavía durante ocho o diez minutos. Sírvase tal y como quede terminado, puesto entero en la fuente, y se cubre con el jugo y las trufas”.

            Esta combinación de trufa e hígado de pato es típicamente francesa, por lo que los franceses se atribuyeron la receta. Pero la trufa se conocía y se utilizaba en Extremadura tantos siglos atrás como en Francia y los monjes benedictinos sabían dar al hígado de pato el valor y el tratamiento de los que Francia se creía inventor.

LA VERDADERA PANACEA, LA BERZA

       Y cura muchas enfermedades. Con 4.000 años de historia

          La col, repollo o berza, son las denominaciones más comunes de una de las hortalizas que, en la actualidad, la verdad sea dicha, no está muy apreciada y poco valorada, cuando por el contrario ha sido a lo largo de la historia y durante siglos la más consumida.Originaria del Asia Menor, sobre el año 600 a. C., se extendió a Europa, a través de grupos de peregrinos celtas.

          Roma, la Ciudad Eterna se convirtió en la potencia más importante de la Edad Moderna, acaparando los mejores productos alimenticios que se producían en el mundo. Destacando las coles o berzas como las más apreciadas. Catón el Viejo político romano del año 34 a. de C., consideraba a la col como una verdadera panacea y decía que los romanos habían podido prescindir de los médicos durante siglos por el gran hábito que tenían de consumir berza. Ahí queda eso. Comida cruda aderezada con vinagre o cocida con un poco de aceite, cura todo mal. Son muchas las virtudes de esta modesta hortaliza comentaba el Viejo Catón, como prevenir la borrachera o las indigestiones: “Si queréis beber mucho y comer con buen apetito, tomad antes de llegar a la mesa tres hojas de col y tendréis el aire de estar en ayunas, aunque hayáis comido y bebido tanto como era vuestro deseo”.  

          Considerada como la verdura-hortaliza de los más humildes, pero, que a todo el mundo gusta. La col es una de las hortalizas que tiene más propiedades saludables para el organismo humano, ya que además de aportar vitamina C, contiene aminoácidos, fibra, y tiene un gran poder diurético.

         Durante un mes, bebe todas las mañanas un centrifugado preparado con 4 hojas de col y una manzana: cura las lesiones gástricas, elimina la acidez y también el efecto anti-úlcera.

          La humilde berza me parece merecedora de todo tipo de elogio y reconocimientos, así sólo sea por los cuatro mil años de historia con los que cuenta 

         Y quiero terminar con un recuerdo a quien fue mi gran amigo Víctor Manuel Sarobe Pueyo, haciendo mención a uno de sus escritos donde nos cuenta cómo la berza debe cocerse siempre descubierta y, con mucha agua, para que se eliminen los glucósidos sulfurados, que son los que excitan las contracciones intestinales, y no dejar de remover con una cuchara de palo.

¡VIVA EL VINO!

Uffington Post UK

           En mi anterior escrito, hablaba de los monjes como los principales artífices en la elaboración, evolución y degustación del vino. Obviamente, ese gran interés por el vino, estaba marcado principal e indiscutiblemente por la necesidad de él para las celebraciones eclesiásticas. No olvidar que el vino es la sangre de Cristo.

           Durante la Edad Media (siglos V al XV) se propaga la bebida del vino hasta tal punto que se aconseja su consumo. Los monjes podían tomar “una hemida por día” (se calcula una hemida en un cuartillo). Con el tiempo, incrementaron su consumo hasta tal punto que llegados al siglo XV, los monjes austriacos sentían tan pasión por el vino que su consumo diario oscilaba entre los dos a los cuatro litros por persona.

            El vino comenzó a ponerse tan de moda en tiempos medievales, que no solo se utilizaba en las celebraciones eclesiásticas, sino que se incrementó su consumo ante la creencia de sus virtudes terapéuticas, medicinales y alimenticias. Es más, el agua estaba considerada como portadora de todo tipo de enfermedades y gozaba de muy mala fama, por el contrario, mezclada con vino, servía como antídoto o medida preventiva de enfermedades. En el régimen de sanidad redactado por miembros de la escuela de Palermo para el rey de Inglaterra, se desaconseja beber solo agua, puesto que provoca desarreglos intestinales y bloquea la digestión; la mejor bebida es el vino, especialmente el blanco y dulce. Y por si esto fuera poco, el vino gozaba de una gran popularidad por haber sido durante largo tiempo la bebida de los romanos, es decir, de los vencedores, de los poderosos. Beber hidromiel o sidra era rebajarse socialmente, y beber leche, signo de barbarie. Según los dietistas italianos de la época, había que tener muy en cuenta para seleccionar un buen vino los siguientes criterios: el olor, el sabor, el color y la transparencia. Criterios básicos que se siguen manteniendo en la actualidad. Así que: ¡VIVA EL VINO!

NOÉ NO FUE EL PRIMER BORRACHO

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             Hay que reconocer que los principales artífices del interés o el placer de degustar vino, han sido los monjes. Obviamente, ese gran interés por el vino, está marcado principalmente e indiscutiblemente por la necesidad de él para las celebraciones eclesiásticas, iniciándose en el cultivo de las viñas en los propios monasterios o en sus proximidades. Pero, tenemos que retroceder en el tiempo para conocer los comienzos de una bebida tan popular, fruto (nunca mejor dicho) de la uva. La Biblia nos cuenta como Noe desembarcó de su arca, encontró una viña, probó el líquido producido al exprimir las uvas y perdió la verticalidad, ósea, se emborracho. A mi esta historia nunca me ha encajado, puesto que, si tomo zumo de uva sin fermentar, estoy bebiendo mosto, y éste no emborracha, a no ser ¡ojo¡, que se haya dejado reposar en los granos de uva y así fermenta su jugo, es el caso del llamado vino joven. Pero, conozcamos un poco mejor esta apasionante historia.

           Historiadores más explícitos, nos cuentan como la Biblia dice que el arca de Noé desembarcó a unos 60 kilómetros del monte Ararat en el norte de Egipto y. “Después del diluvio, Noé comenzó a cultivar la tierra, y plantó una viña. Un día, bebió un poco de vino que había hecho, y se embriagó y quedó desnudo dentro de su carpa” (Gen. 9:20-21). La historia del arca contada en el Génesis está basada en dos fuentes originalmente casi-independientes, y no alcanzó su forma presente hasta el siglo V a. C..

         En enero del año 2011, arqueólogos trabajando en Armenia (Europa Oriental) en una red de cuevas, anunciaron el descubrimiento de la instalación más antigua conocida para la producción de vino de uva, encontrándose entre otras cosas, con frascos de fermentación, una cuenca de unos 15 galones para pisar la uva, y con los restos de uvas trituradas, hojas y sarmientos. La edad de las cuevas de Armenia se calculó en unos 6.100 años. Considerándose como el centro de producción de vino más antiguo conocido. Pero la evidencia más antigua de las uvas para producir vino se encuentra en las montañas de Zargos en Irán en donde se han recuperado residuos químicos con 7.400 años de antigüedad.

¿LA PATATA, ¿CREADORA DE LA IMPOTENCIA?

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          El protagonismo de la patata es indudable, para bien y también tuvo su tiempo para mal. Se ha hablado y escrito largo y tendido sobre ella, con historias apasionantes sobre sus espaldas. A todas estas historias, costumbres, maldades, etc., habría que sumar una virtud muy especial y nada despreciable: su precio. La patata es hija del hambre, lo que le atribuye la virtud de no distinguir clases: es aristócrata y plebeya, conocida universalmente, y tanto ricos como pobres, grandes o pequeños, tiene en ella un gran amigo.

         A comienzos del siglo XVI, los españoles encontraron este tubérculo en Colombia, con el nombre de “papa”, nombre procedente de la lengua hablada de los Incas. Pero, los listos, dijeron que no, de eso nada, “papa”, es una palabra latina que significa alimento y que procede del sonido que hacen los recién nacidos al mamar.

       Y son ellos, los conquistadores españoles, los que la traen a Europa. Pero, una vez en Europa, ¡qué? Existen muchas y diferentes teorías sobre sus inicios. Varios autores aseguran que las primeras patatas que se vieron en Europa siglos XVIII – XIX, se cultivaron en Galicia para después difundirse por toda Irlanda. Pero…, siendo recibidas con sospechas y aceptada exclusivamente, para el ganado. Se le acusaba de indigesta y portadora de graves enfermedades, como la peste y el colera, y de trasmitir la lepra. Incluso algunos se mofan y le atribuyen a su forma, afirmaciones como que es obscena, y puede ser considerada como un símbolo fálico.  

       En estos inicios, todo fueron males, tuvieron que ser los franceses en la guerra de la independencia los que hicieron cambiar la manera de ver a las patatas.

       Los propios franceses instalados en Vitoria (1807 – 1813), ante la carencia de alimentos, tienen que intervenir, y su intendencia conduce grandes cargamentos de patatas (en Francia se cultivaba, y estaba muy bien considerada) para el abastecimiento de sus tropas y aunque existían patatas plantadas en todo el País Vasco, principalmente en Álava, la gente del campo, no estaba muy por su consumo, existía una especie de leyenda negra que la consideraba como un veneno mortal. Como decía anteriormente, se llegó a decir que era causa de la lepra entre otras muchas cosas, incluso le achacaron la impotencia en el hombre. Se conocía la historia o leyenda que cuenta: Algunas princesas incas, las habían empleado para desembarazarse de los maridos que no cumplían puntualmente y con el entusiasmo debido, en sus obligaciones conyugales.

       Los franceses, no solo trajeron patatas de Francia, sino que saquearon los cultivos que existían en aquella época en Álava, aunque, poco extendidos y entendidos. Comprobando su alta calidad, vieron en este tubérculo un producto, que se adaptaba perfectamente a la tierra alavesa y a su clima y para animar a la gente del campo a su cultivo y consumo, mandó un edicto a todos los pueblos alaveses:

          Para animar a los pueblos, al cultivo de las patatas, que no existe ninguna otra planta nutritiva que exija menos cuidados, ni que produzca tanto…

        Y que además de los manjares muy variados que nuestros cocineros, saben hacer con las patatas, la medicina muy lejos de mirarlos como un alimento nocivo (se utilizaba como cataplasma en quemaduras y tumoraciones, y como curativo del escorbuto).

Journal de Medécine de Paris, par Sedillot, en 1812       

       El conocerla, tocarla y probarla, fue el aldabonazo, para que se iniciara su plantación masiva en la toda la provincia de Álava.

      La patata no fue utilizada únicamente como alimento, sino también como medicamento, propiciado por las virtudes ocultas que tiene:

  1. Comida después de cenar una patata verde y cruda, evita el ahíto (indigestión o empacho).
  2. Cocida verde y aplicadas muy calientes en forma de emplasto, valen contra el cruel dolor de gota.
  3. Rodajas de patata espolvoreadas con sal o con vinagre, aplicadas en las sienes, contra las jaquecas
  4. Cataplasmas de patata con su pellejo, aplicar en las quemaduras.
  5. Una pomada a base de patata molida, carbón de sauce y aceite de oliva, en el tratamiento de las mordeduras de perro.
  6. Pomada a base de patata, ladrillo bien pulverizado y vinagre fuerte, para borrar las cicatrices.
  7. Como secreto contra el reumatismo, llevar en el bolsillo tres papas y un pedazo de lacre fino.  

¿LA GASTRONOMÍA NACIÓ EN GRECIA?

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        En mi último escrito, presentaba a los griegos como los impulsores de la gastronomía. Y, no es correcto del todo, habría que puntualizar algo más, impulsores sí, pero no creadores, aunque mucho tiene que ver con Grecia hasta tal punto de que el término gastronomía, nace de la unión de dos palabras griegas: gastros (estómago) y nomos (conocimiento).

        La gastronomía como tal, podríamos definirla como el conjunto de conocimientos y actividades que están relacionados con el arte culinario, con los ingredientes, recetas y técnicas, así como con su evolución histórica y sus significaciones culturales

         Por el contrario, la mera cocción de la carne o de unas raíces sobre unas brasas no es de por si gastronomía y si me apuras mucho, ni cocina, (sin restar méritos a los asadores, ojo, a cocinero se puede llegar, empero con el don de asar bien, es preciso nacer), y hay que recordar, que el inicio de la cocina está en el fuego, y gracias a este, nace la cocción, la operación más importante y principal de la cocina. La cocción de alimentos en donde los sabores del solido pasan al líquido, es el caso de la sopa, y permite hacer a los sólidos más digeribles, e integrar en la cocina, alimentos no comestibles, o poco comestibles en estado crudo.

          Con los franceses del siglo XIX nació lo que conocemos como gastronomía y pusieron en boga el vocablo gastronomía, impulsado por gente de letras y de oficios vinculados a la alimentación, monopolizado por la gente burguesa (clase media alta acomodada, ​clase poseedora de un importante capital financiero), amante de los placeres, entre ellos el culinario. Un arte desarrollado para el servicio de la nobleza (clase social formada por personas que generalmente poseían títulos nobiliarios, heredados de sus antepasados, también llamados Glentlemen o caballeros).

        El movimiento político, social y económico que surgió en Francia en el año 1789, conocido como “La revolución francesa”, trajo como consecuencia el derrumbe de la clase absolutista, marcando un punto de inflexión en la gastronomía europea, que se extendió a nivel popular, haciéndose común para todos los estamentos sociales, y no solo de los privilegiados. La gran nobleza defenestrada por la oleada revolucionaria despidió a su servidumbre, entre ellos los cocineros, los cuales acabaron abriendo casas de comidas, embrión de los modernos restaurantes, donde al cliente se le explica, por carta, lo que puede comer, como se prepara y cuánto ha de pagar. Eso significa “menú”, vocablo francés que podríamos traducirlo como: detalle minucioso, menudo.

       A partir de esta época, en la Francia revolucionaria, se incrementa el número de restauradores. Todavía no se utiliza la palabra “restaurante” para designar al establecimiento del restaurador. El nacimiento de este nuevo fenómeno será en el año 1835 en que el Diccionario de la Academia oficializa el empleo de esta palabra.