
La caña de azúcar, arribo para arraigar en tierras americanas de la mano de Cristóbal Colón. España cruzando los océanos, hacía de trampolín, en un sentido llevando la caña de azúcar como planta a la América descubierta y asentada, y en el otro, regresando a Europa con la caña convertida en rum, rhum o ron, así lo bautizaron los marinos, que encontraron en él, a su más fiel amigo.
La historia de la caña de azúcar, tiene un largo recorrido. Los historiadores, coinciden en situar sus orígenes en Nueva Guinea. Aunque, las primeras noticias que se conocen de esta dulce planta, llegarían de occidente de la mano ni mas ni menos de Alejandro Magno, que vio como con ella, se producía una especie de miel sin que participasen las abejas.
A partir del siglo VII de nuestra era y la conquista de la península ibérica por los musulmanes, a los que entre otras muchas cosas los acompañaba la caña de azúcar, la cual, se hizo muy familiar en las tierras de Valencia ya andalusí, desde el primer año de su presencia.
Avanzando en el tiempo, algunos señalan el año 1501 como fecha del levantamiento del primer cañaveral en la isla La Española, para posteriormente ser molida con ciertos aparatos de madera con los que se obtenía una melaza que fermentada daba aguardiente, el siguiente paso fue la destilación del líquido, para lo cual se necesitaba un alambique, y la verdad sea dicha, este imprescindible utensilio no se sabe de donde salió.
El cultivo de la caña de azúcar y la extracción de su “oro blanco” se afianzo y próspero a partir del siglo XVI. “Y las tierras fueron devastadas por esta planta egoísta que invadió el Nuevo Mundo”.
Y así nació lo que se conoce como ron, palabra que posiblemente proceda del nombre científico de la caña de azúcar: sacharum. Hay quienes adjudican su nombre a la isla Barbados, en donde la palabra rheu significa tallo y buillon caldo, con lo cual sería “el caldo del tallo” Y así, el aguardiente de caña comenzó a ser llamado rum. Años mas tarde paso a llamarse romo, para definitivamente ser conocido como: el ron de los españoles.
La elaboración y el comercio del ron, fue tras el azúcar, la principal actividad de la isla de Jamaica. Mientras, los lugareños comenzaron a cogerle gusto al jugo de la caña destilado.
Hasta tal punto fue apreciado y saludable el ron, que a partir del siglo XVII varias marinas europeas, comenzaron a embarcar grandes cantidades de ron. Siendo las tripulaciones los principales consumidores de tan preciada carga con muy buena complacencia, no solo por ser rico, agradable y sano, si no por ser más conservable que otras bebidas, entre las que incluyó obviamente el agua dulce, que se corrompía en pocos días.
Así nos lo cuenta Juan Bureo: “Ron, abordajes, gritos de terror o de victoria, mas ron… velas destrozadas por las balas, silbidos de afilados sables, un trago mas de ron… Tabernas de Jamaica, mulatas complacientes, islas cálidas, fascinación, aventuras…
Y así hasta llegar a Europa donde a lo largo de todo el siglo XVII la pasión por el ron no dejaría de crecer.
RUM, RHUM, RON, LA BOTELLA DE RON
