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Para saber del dios Baco, tenemos que retroceder en el tiempo y conocer a su homónimo en Grecia el dios griego del vino Dioniso, ambos relacionados con su identidad y equivalencia, ambos, vinculados a la vinicultura y criadores de vino por excelencia.
Dioniso enmarcado entre los años 325 y 30 antes de Cristo, es uno de los considerados dioses olímpicos, dios de la fertilidad y del vino. Con el nace en Grecia una cultura gastronómica civilizada, en la que diferenciamos al hombre culto de los animales y de los bárbaros, lo que se ha llamado “El mundo clásico”.
La singular historia mitológica de Dionisio, está relacionada con las celebraciones muy importantes, lo que se conocía en esa época y en la actual como: el BANQUETE (400 a. C.). Lugar de la memoria, del conocimiento y de la civilización, a los que solamente asistían los hombres, y nunca las mujeres. En donde podemos encontrar una relación con las sociedades gastronómicas vascas o “Txokos”.
Los griegos como veremos a continuación, eran totalmente antifeministas, hasta el punto de admitir a las mujeres como sacerdotisas y, en las escuelas como maestras, pero, en lo referente a vender pescado, por ejemplo, en “las pescaderías”, se negaban rotundamente a ello, con esta frase: “¡AIXÓ PODIEM FER!” ¡Hasta aquí podría llegar la broma! Y las mujeres no fueron admitidas como “pescateras”. Los griegos tenían un refrán que traducido a nuestro idioma decía así: “La mujer honrada la pierna quebrada, y en casa encerrada”. La cocina como especialidad, está relacionada con el sacrificio y este lo realizaban los hombres. Tampoco era el de cocinero oficio de mujeres, siendo el hombre el único que podía oficiar como tal. En donde también algunos escritores han querido ver, una estrecha relación con las sociedades gastronómicas vascas o “Txokos”.
Hemos hablado del BANQUETE como el lugar de la memoria, del conocimiento, de la civilización y de la comida, después de ésta, se estableció el SYMPOSION (en griego, beber juntos). El SYMPOSION, al igual que el BANQUETE, estaba reservado exclusivamente para los hombres y podríamos definirlo como una reunión específica para el consumo del vino principalmente o bien como el desmadre. Solían ir precedidas de brindis a los dioses, poesías y el canto coral del pean (canto dirigido a Apolo como dios sanador). Además, se practicaban diferentes juegos, prácticas eróticas y educativas, canto y danza.
Continuamos nuestro caminar con Baco, señor y dios del vino, el equivalente de Dionisio en la mitología romana. Sobre su lugar de nacimiento, existen diversas creencias que lo sitúan en Nysa (Polonia), Tracia (provincia del Imperio Romano), incluso en Arabia o en Palestina. Pero lo que a nosotros nos interesa en estos momentos, es que, históricamente Baco es el dios del vino por antonomasia.
Baco, al que le rendían culto los romanos, estaba considerado como el más popular de los dioses mitológicos, el dios que aumentaba la felicidad de los mortales haciéndoles olvidar las penas, el dios de los placeres, que, para alcanzarlos, imprescindible, el vino – La mejor comida sin vino, es como un baile sin orquesta -.
El dios Baco descubrió la viticultura, o lo que es lo mismo, el arte y la ciencia del cultivo de la vid, de cómo usar sus uvas en la producción de vino, así como los secretos en su preparación o elaboración, que fue expandiendo por todo el mundo, enseñando a los mortales a cultivar la vid y como extraer de sus uvas su preciado jugo. Néctar divino lo consideraba Baco, “el vino, del cielo vino”. Para quien la virtud era el único bien, el vicio el único mal, y todo lo demás indiferente. También el dios Baco unió el vino con los placeres del amor…, motivo por el que las ninfas, que en un principio se encargaron de criarlo, serían posteriormente poseídas por él, inspirándoles una unión entre el alma y la divinidad, sin ellas, el vino es fuego.
Los romanos rendían auténtico culto a su dios Baco y en su honor, crearon el festejo más grandioso conocidos hasta la fecha, los BACANALES (200 a. C.), que correspondían inicialmente a la festum (fiesta), celebrada en secreto y por todo lo alto, luego, suprema, donde se comía y bebía sin control. La fiesta terminaba con una ofrenda en la que las asistentes, coronadas de pámpanos (brote verde, tierno y delgado de la vid), cantaban himnos y bebían vino hasta la saciedad y, muy importante, como habréis podido comprobar por las palabras anteriores en femenino. ¡Con la sola participación de mujeres!, (en un principio).
Como decía anteriormente, de esta particular costumbre griega algunos autores han visto un posible origen de las sociedades gastronómicas actuales.
En los comienzos del siglo XIX nacieron en el País Vasco, las Sociedades Gastronómicas o “Txokos”. Algunos autores han querido ver un posible origen de estas sociedades, con los famosos BANQUETES – SYMPOSIO griegos, más cerca que de los BACANALES romanos. Hay que aclarar, que los “Txokos” (en sus comienzos), se celebraban las comidas, cenas o fiestas, con la asistencia exclusivamente de hombres, y nunca de mujeres. La gran diferencia de los “Txokos” con los Bacanales romanos es que es al revés, en los inicios de estos, (de los BACANALES), solo participaban las mujeres.
