
Entre los animales actualmente domésticos, junto con las vacas suministradoras de carne y leche, indiscutiblemente está la gallina, suministradora de dos alimentos importantísimos a nivel mundial: carne y huevos.
Y con la gallina y el huevo, llega la pregunta del millón, que la humanidad lleva planteándose desde hace siglos. Expresión o pregunta llena de antigüedad, que condujo a los filósofos a cuestionar como se originó la vida. Sin olvidarnos que el huevo, es símbolo de los orígenes de los animales, de los seres humanos, de los dioses, de la tierra y del universo entero.
Pero, continuemos con la pregunta. ¿Fue primero el huevo o la gallina? Hay contestaciones para todos, y analizaremos las más precisas.
Veamos: Contesta sin dudar Stoddard. “El huevo fue primero. Un huevo con cáscara y especializado, evolucionó en algunos vertebrados mientras hacían la transición a la vida terrestre, y luego estos animales dieron lugar a los primeros vertebrados terrestres, entre los que se incluyen las aves».
Según deducen los expertos, parece claro que el huevo fue el primero. “Si los dinosaurios vivían antes que las aves y ponían huevos…, antes de que hubiera aves había huevos”.
Los padres de la iglesia, no tienen tan claro que fuera el huevo. La respuesta la tiene el Genesis, según el cual: “Dios creó primero a los animales, no sus aparatos reproductores”.
El relato bíblico de la creación dijo: “Dios creó a las aves, menciona a las aves, pero no menciona a los huevos”.
Quienes solo admiten la interpretación de la Biblia de forma literal, desde el punto de vista del creacionismo, indican que las aves fueron creadas al igual que el resto del universo y PUNTO
Hablando de relatos o leyendas sobre la gallina, tengo que remontarme al siglo XIV y a la iglesia gótica de Santo Domingo de la Calzada, y ver con extrañeza como según entras en la catedral, sobre la puerta, se encuentra un gallinero. ¿Qué explicación tiene, un gallinero con su correspondiente gallo y gallina? Conocerás el dicho: «¿En Santo Domingo de la Calzada, donde cantó la gallina después de asada”?
Cuenta la leyenda que, en el siglo XIV, una familia alemana, compuesta por un padre, una madre y el hijo llamado Hugonell, en su peregrinaje hasta Santiago de Compostela, pararon en una posada del pueblo de Santo Domingo de la Calzada. Una de las posaderas se enamoró perdidamente del chico, pero, no fue correspondida por él, y como venganza le guardó en el zurrón una copa de plata para acusarlo así de robo. La familia inicia el camino a la mañana siguiente y el joven es detenido por las autoridades y, condenado a la horca.
El chico es ahorcado, y cuando sus padres se acercan a verle en su lecho mortal, les cuenta que: ¡ha sido salvado de la muerte, gracias a Santo Domingo! Los padres van corriendo a contarles lo sucedido al corregidor, que se encuentra cenando un plato de aves de corral, y pensando que le estaban tomando el pelo, les contestó que esa historia era imposible y que su hijo tenía tanta vida como el gallo y la gallina que estaba a punto de comerse. De repente, del plato del corregidor. ¡Se pusieron a cacarear las dos aves!, como si no hubieran sido cocinadas. De ahí el dicho: “Santo Domingo de la Calzada donde cantó la gallina después de asada”
