DEL POTE AL ZURITO


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         La cerveza fue, y sigue siendo, la bebida por excelencia de los nórdicos, aunque en estos momentos habría que cambiar el mensaje; cada día más introducida y consumida en nuestros lares.
 
           Pero veamos cómo se inicia y concluye (por ahora) esta bonita historia.
Hace unos cuantos lustros, nos contaba el historiador griego Estrabón (63 a.C.) cosas tan curiosas como estas: En términos generales a los habitantes del norte de Nuestra Tierra les llaman montañeses y dice: “En las tres cuartas partes del año, los montañeses sólo se alimentan de bellotas que cuando están secas las trituran, se muelen y hacen pan, el cual guardan durante mucho tiempo. Beben “Zythos” (cerveza en griego, la rubia bebida los ibéricos la preparan por fermentación de cereales) y el vino, que es poco, lo consumen en grandes fiestas familiares. En lugar de aceite consumen manteca, comen sentados sobre bancos construidos alrededor de las paredes, alineándose ellos según edades; los alimentos se hacen circular de mano en mano. Mientras beben, danzan los hombres al son de flautas y trompetas, saltando en alto y cayendo en genuflexión…”. “Los hombres van vestidos de negro. Se casan a modo griego (con una sola mujer). Se lavan con los orines guardados durante algún tiempo en cisternas y tanto los hombres como las mujeres se frotan los dientes con ellos”.
 
          Con el transcurso de los años, la cerveza desapareció de toda España, para convertirse en una bebida desconocida, existían razones poderosísimas para su no consumo, los españoles la rechazaban totalmente por ser una bebida de flamencos y tudescos y traída por ellos.
         Con el reinado de Carlos I de España y V de Alemania (1500-1558), cambió totalmente el panorama. El emperador por el contrario era tan aficionado a la cerveza, que era normal que se bebiera de un trago un cuarto de galón (un litro). Su hijo Felipe II fue el introductor y creador de la fabricación artesanal de cerveza, pero, eso sí, prohibiendo que se utilizasen otros productos que no fueran, trigo, cebada o lúpulo, y que se castigase a los que añadan algo más. La cerveza se convirtió a lo largo del siglo XVII en una bebida indispensable a la hora de agasajar a los diplomáticos extranjeros y a los huéspedes del monarca sobre todo los provenientes de países nórdicos, por el contrario, los españoles no se acostumbraban a ella. Tanto Carlos I como Felipe II, siempre acompañaban a la cerveza y también al vino con unas almendras tostadas, por recomendación de su médico el Dr. Luis Lobera de Ávila, el cual escribió en su “Banquetes de nobles caballeros” año 1530 “Las almendras tostadas son las más provechosas al estómago y a la cabeza, estorban los vapores que no suben al cerebro. Por eso son buenas para los que suelen dañar a la cerveza y al vino”. De aquí la costumbre de servir almendras con el aperitivo.
         Pero no será hasta mediados del siglo XX con la aparición del turismo, cuando la cerveza se convierte en una bebida popular y de uso muy frecuente a la hora de alternar. Y así, hasta llegar a nuestros días, que podríamos decir, es la bebida favorita de nuestro país, repito, a la hora de alternar.
         Como cambian los tiempos Don Marcelinó. Los bárbaros (germanos, alemanes, escandinavos, etc.), en los años 500, tenían sus costumbres, totalmente diferentes a las nuestras, en lo que a alimentación se refiere, entre las se encontraban principalmente; la carne frente al pan, la mantequilla frente al aceite y la cerveza frente al vino. Hoy en día, las bodegas vinícolas españolas en general, estarían pasándolas canutas si no fuera por la exportación, ya que el consumo nacional del vino está cayendo en picado. Si pasamos por delante de una terraza de bar o miras su barra, raro es ver en ellas un vaso con vino, o una botella con el venerable líquido, siendo lo más habitual, cerveza y, curiosamente los bodegueros compensan esta bajada del consumo con sus correspondientes pérdidas, gracias a las exportaciones a tierras vikingas entre otras, y bien venidas sean.
         CONCLUSIÓN: Es curioso, los giros que da la vida, hemos visto como desde hace más de 2000 años y según mis propias conclusiones, salvo honrosas excepciones, se bebía “Zythos” ósea, cerveza. Con la llegada de los romanos, cambia totalmente él panorama, y se bebe vino, desapareciendo la cerveza. Y así, hasta la llegada del siglo XX en que la bebida procedente de la fermentación de la cebada, se convierte a la hora de alternar, en una bebida popular, y ya metidos en pleno siglo XXI, como la bebida favorita o preferida del país. Así es la vida.

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