TENEDOR… o con las manos

           

Un utensilio común en nuestros días, básico y usual en las mesas actuales, es sin ninguna duda, el tenedor. Pues sí, hay donde lo ves, marcó toda una nueva etapa.

           El utensilio que se utilizaba mayormente para comer, era el cuchillo. Los más finos, lo hacían con los dedos, aunque la forma más utilizada era con las manos, las cuales se metían en las fuentes cogiendo cada uno los alimentos que le apetecían, con el tiempo, se fue mejorando higiénicamente hasta que se impuso el previo lavado de las manos.

           Una nueva etapa se inicia, etapa que marcó la pauta que justificó que gran parte de las comidas medievales, se cortase en trozos muy pequeños, o se moliese en morteros y se presentaran a la mesa, bien picados, para ser introducidos en la boca.

        La costumbre de comer con los dedos, perduro en las casas pudientes hasta finales del siglo XVII, por el contrario, en las zonas rurales ha continuado hasta hace pocos años y en muchos países continúa. Curiosamente, los árabes mantienen la costumbre de utilizar los dedos de la mano, para comer, generalmente la derecha, ya que a la izquierda se le considera impura.

         Con la llegada del refinamiento y la moderación, aparece lo que podríamos llamar una revolución innovadora que consistió entre otras cosas, en el empleo del tenedor para llevarse a la boca los alimentos.

         Los dedos de una mano han sido la imagen en la que se basó el tenedor con sus cinco púas, después pasaría a cuatro o tres, mientras que la otra mano soportaba el pan para untar, que también hacía las funciones de plato y bandeja para que no cayesen las gotas de salsa a la mesa.

          El invento del tenedor es muy tardío. Al decir de algunos historiadores, se le atribuye a una princesa bizantina, el cual era de oro y con dos púas. Otras historias, nos cuentan que el tenedor apareció en Italia antes que, en ninguna otra parte, no como una muestra de refinamiento sino más bien, como una necesidad, ya que la única forma de comer la pasta muy caliente y escurridiza era con una herramienta, puesto que con las manos aparte de quemarte se escurría. Desde Venecia varias reinas intentaron introducir el tenedor en Francia, en un principio sin éxito, hasta que Enrique III de Francia, lo adoptó. Pero como el rey manifestaba sin el menor rubor comportamientos homosexuales, el tenedor fue considerado en Francia, como un capricho de modernos amanerados, y hasta el XVIII no reapareció en las mesas de la aristocracia francesa y ya con tres púas – la cuarta aparecería un siglo más tarde -. A finales del siglo XVIII ya se generalizó en las mesas aristocráticas españolas el tenedor o la “FORQUETA” de oro, acompañando a la cuchara y el cuchillo.

Deja un comentario