
Timetoast
El descubrimiento de América por los españoles provoco la difusión en todo el planeta de numerosas y diferentes espacies tanto animales como vegetales, propias de dos mundos totalmente diferentes que los ignoraban, con lo cual, la alimentación y la gastronomía en general se transformó con los intercambios beneficiosos entre colonizadores y colonizados.
Los conquistadores llegaron con sus plantas y animales, con sus técnicas de cultivo y de cría, con la grasa de cerdo, el azúcar y su ajo.
Los indios tenían una alimentación muy tradicional que fue ampliamente despreciada por los españoles (en un principio). Con productos tan comunes hoy en día como el maíz, las judías (alubias), las aves de corral, el pavo, los siropes y la miel, pimientos rojos y verdes, las frutas, calabazas y sus semillas, tomates, patatas, pescados, batracios, huevos, etc. Sin olvidar las bebidas preparadas con cacao, sin olvidar tampoco el consumo de carne humana los días de fiesta.
Los productos agrícolas americanos aclimatados a su cultivo en Europa, pero también en otros continentes, han cambiado radicalmente nuestras costumbres alimentarias, que tan distintas fueron antes de que se hiciera habitual (aunque tardo), más bien imprescindible ya, el consumo de la patata, también el de la batata o boniato, del maíz, del tomate, del aceite de girasol, del ají o chile (pimiento picante), de diversas clases de judías o alubias, de los derivados del cacao, sobre todo del empleo del mítico grano indiano para la fabricación del chocolate, y de tantos frutos que hoy nos resultan tan familiares, como el aguacate, la chirimoya, la piña, la papaya, el cacahuete o la tuna de la familia de los cactus, muy utilizada en la gastronomía mexicana.
De este encuentro nació la nueva cocina.
