
Así como Donostia, la Bella Easo, con su Bahía de la Concha, ostenta el liderazgo indiscutible, con una de las playas más bonitas y espectaculares del mudo mundial, que enlaza tanto por la derecha como por la izquierda, con toda una impresionante, bellísima y colorista costa. Opinando de la misma forma, cuando me refiero a Bilbao con la belleza de su ría y sus bondades, así como de toda la cornisa vizcaína. Los vitorianos – gasteiztarras, por el contrario, no podemos alardear ni de mar, ni de ría, porque, sencillamente, no la tenemos. De lo que sí podemos vanagloriarnos, alardear y hablar bien alto, es de nuestra Vieja Gasteiz, inigualable, impresionante, que seduce y enamora, cargada de historia y vicisitudes, que deslumbró a Víctor Hugo cuando la visitó a comienzos del s. XIX, considerándola como una de las partes vieja más bonitas que había conocido. A si la definió: “Gótica, entera, completa y homogénea”.
