
Cuando hablamos de cocina americana, no es licito enjuiciarla exclusivamente con la Coca –Cola. Al hablar de la cocina americana tenemos que referirnos obligatoriamente a una cocina de la tierra, de su tierra, en donde entran los guisos de los navajos, zúñis y otras tribus de nativos indios, cocina con la tradición inglesa y la influencia evidente y sin ninguna duda, española, venida a través de México, como la receta de “Los huevos rancheros”, cocina del Suroeste, de los Estados de Arizona, Nuevo México, Oklahoma y Texas. Posiblemente estos huevos rancheros tengan un origen en los huevos a la flamenca, nacidos en una comida que se realizó en el Real Sitio de Aranjuez, en una finca llamada La Flamenca, a la que asistía el rey Carlos IV. La aceptación de este plato por parte del rey fue tal que dio nombre a esta clásica y antiquísima preparación española de unos huevos estrellados sobre una cama con tomate, cebolla, ajos, guisantes, judías verdes, jamón, chorizo, aceite de oliva, sal y pimienta molida. Los americanos se han basado en la misma receta, pero dándole una forma y un estilo propio de prepararlos conocido como Tex-Mex.
