LA JOYA DE ARGÓMANIZ. ERMITA ROMÁNICA DE SAN PEDRO DE QUINCHANO



          A escasos 3 Km. de la localidad alavesa de Argomaniz, se encuentra la ermita románica de San Pedro de Quinchano (Kintxano), cargada de historias y curiosidades. Cullos orígenes se remontan al año 1258. Y como lugar habitado a partir de 1337, año en el que, al parecer, por culpa de una epidemia de cólera o de peste, todos los habitantes de Quinchano fallecieron excepto una mujer, la cual fue acogida probablemente por el pueblo vecino de Argomaniz.
          Con lo cual de la aldea de Quinchano no quedó más que la iglesia de San Pedro del S. XII convertida en ermita, con sus ventanales románicos y sus muros pintados. Aunque la ermita está cerrada A través de la fachada actual que es una gran cristalera, se puede ver el interior del templo muy deteriorado, pudiendo apreciar ciertas pinturas. Alrededor de la ermita se conservan grandes bloques de piedra rememorando la antigua aldea.
 
 
          Desde hace siete siglos, todos los años, el segundo sábado de septiembre, se reúnen en la ermita los vecinos y vecinas de los pueblos de la comunidad, y después de celebrada la tradicional misa, se da buena y cumplida cuenta de un almuerzo, compuesto, según marca la tradición, por chuleticas de cordero, vino y melocotones
 
 
 

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