
Los escritores franceses en el siglo XIX, criticaban y menospreciaban a la cocina española, y así podemos leer como Alejandro Dumas creo toda una leyenda negra en torno a ella, atribuyendo a los españoles dotes de malos guisadores y comedores. Esta cocina es sangre y oro: sangre del pimentón (los franceses odiaban el pimentón), oro del azafrán; los colores de su bandera.
Dumas, en su estancia en España, sacó muchas conclusiones sobre la comida española, y decía: En España por tradiciones supersticiosas están proscritas en la mayoría de las mesas, ciertas especies alimenticias. Es el caso de las liebres las cuales, mueren de vejez contemplando a los españoles comer conejo al que procesas un gran cariño gastronómico y se consumen con gran devoción, no en vano España en fenicio significa “tierra de conejos”.
Y así, podemos ver la historia, hablando de las liebres como emblema del miedo. Entre los egipcios, aparte de no comerlas, era la imagen de la vigilancia y del oído, por suponer que duermen con los ojos abiertos y tienen un oído muy fino. También vemos como la liebre estaba consagrada a Baco Dios del vino, quizás, por ser uno de los animales que más destruyen las viñas.
