
Nunca sabremos con exactitud, porque se domesticaron las gallinas. Probablemente, por su prolífica producción de huevos, más que por su carne, y sobre todo, teniendo muy en cuenta, que aunque algunas gallinas solo ponen un numero determinado de huevos cada vez, pero, otras, por el contrario, siguen poniendo hasta que se llena el nido o su espacio de recogimiento. Es más, en algunos casos si un ladronzuelo se lleva un huevo, la gallina pone otro para remplazarlo o compensarlo y así puede seguir…
Se sabe que desde que los humanos dominaron el fuego, asaban huevos de ave, los cuales, se asaban y bien asados, hasta el punto de que Shakespeare cuente como llaman a Corín: “Maldito, como un huevo mal asado, solo por un lado”
