
Durante muchos años, se ha creído que los Neandertales que habitaron Eurasia aproximadamente400.000añoshastasudesapariciónhace40.000años, eran una especie de homínido que nada tenían que ver con la especie humana. Los estudios y los hallazgos realizados en la última década han dado un giro radical sobre tales creencias. Su comportamiento en sus últimos años ha roto con la imagen de especie simple y salvaje que se tenía de él.
El hombre de Neandertal en su última etapa, fue una especie con una gran capacidad para la supervivencia. Cambió infinidad de hábitos, desde la manera de cazar hasta las expresiones artísticas que desarrollaron. La autoría del arte rupestre se debe al hombre de Neandertal. Este fue uno de los descubrimientos que más revolucionó a la comunidad científica, ya que, se conoció, que los neandertales también fueron artistas como el ser humano actual.


Los ritos funerarios, son uno de los elementos más interesantes de estos homos, algo que nos indica que fueron inteligentes, ya que tenían consciencia sobre la muerte y su significado.
Entre lo mucho encontrado, destaca su alimentación, consumiendo animales y plantas cocinados antes de ser ingeridos. Este descubrimiento no solo probó que los neandertales sabían cocinar, sino que, de alguna forma, eran capaces de controlar el fuego. El ingenio se acentúa y con él se avanza considerablemente en la cocina, apareciendo nuevas formas de preparar la carne, así vemos en Ucrania, el asado de un mamut atravesado por una lanza de lado a lado y colocado sobre el fuego. Es el mismo sistema que hoy en día se sigue utilizando en diferentes lugares del mundo. Concretamente, en el País Vasco es una práctica muy habitual que se conoce con el nombre de “burruntzi o burduntzi”. Esta es una forma de condimentar la carne por radiación y convección. Consiste en la inserción de una pieza entera de una res en un palo metálico, para posteriormente colocarla sobre una buena brasa de carbón vegetal, (guardando una cierta distancia) y hacerla girar de tal forma que el calor influya por igual en todas las partes del animal. De este modo, la carne queda perfectamente asada y con un gusto especial del humo y de las materias usadas para la combustión. Una formula tan antigua, pero tan moderna.
