
El all-i-olli (que significa ‘ajo y aceite’) es una salsa que solo lleva ajos, aceite de oliva y sal. Es la salsa Mediterránea por excelencia. Su origen se remontaría a los tiempos de la antigua Roma, que a su vez los romanos la habrían obtenido de los egipcios.
El allí-i-olli es la salsa perfecta para acompañar numerosas preparaciones, en especial aquellas basadas en pescados o mariscos, aunque también acompañan a carnes, especialmente de caza.
Para lograr un buen all-i-olli, es imprescindible, disponer de un mortero de mármol o de loza, ¡ojo!, nunca de madera. Por el contrario, la maza, esa sí de madera.
Los pasos a seguir para lograr un buen all-i-olli serían: si lo quieres suave, con tres ajos será suficiente, si lo quieres fuerte, entre 6 y 9 (a gusto del consumidor), pero, el all-i-olli, tiene que ser fuerte. El aceite de oliva virgen, entre ¼ a ½ litro según la cantidad que se quiera hacer.
Su preparación es muy sencilla, pero, necesita mucho amor. Una vez pelados los ajos, los machacamos en el mortero con un poco de sal, hasta conseguir una pasta fina. A continuación, vertemos el aceite con una mano poco a poco, con un chorrito muy fino, mientras con la otra mano removemos con la maza, sin parar, ¡ojo!, siempre en el mismo sentido.
