Tocino de cielo, originario de curiosa evocación religiosa           

          Tenemos que remontarnos al año 1324, fecha en la que las bodegas de Jerez, para clarificar los vinos empleaban masivamente claras montadas a punto de nieve. Las yemas sobrantes se las regalaban a los conventos de monjas, entre ellos el Convento de Espíritu Santo de Jerez de la Frontera, como grandes maestras de la cocina, elaboraron entre otras especialidades el famoso “Tocino de cielo”. Este nombre se debe a su delicado aspecto, su textura y obviamente a su origen «religioso”.

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