
Según me conto Javier de Andrés, siendo director de Comunicación de la Diputación Foral de Álava, en las huertas del pueblo alavés de Manzanos, se plantó y cultivo azafrán. La tan potentada hebra – no olvidemos que es la especia más cara del mundo-, contribuyo a que formara parte del recetario gastronómico de la provincia, destacando de una manera muy especial, la poco conocida pero exquisita sopa da ajos alavesa, de la que he escrito y ponderado en varios de mis libros.
Muchos se preguntarán, ¿Y porque es tan caro el azafrán? En primer lugar, hay que decir que, es una especie un poco rara, pero, de gran valor comercial, que se obtiene de los estigmas o pistilos de su flor.
Su elaboración es muy laboriosa, partiendo de que cada flor contiene solamente tres pistilos amarillos que son el órgano masculino de la flor, los cuales se van arrancando lentamente, para a continuación realizar la delicada operación del secado, convirtiéndose así en el preciado condimento.
Según los productores de todo el mundo, se necesitan 75.000 flores o 225.000 pistilos clasificados, para producir 0,5 kg de azafrán. De ahí que su precio sea tan alto, actualmente se cotiza más o menos de unos 30.000 (€/kg).
