
El otro día hablábamos de la aceituna como la reina de las cosas de picar, pero aquí no se acaba la historia. Es bien conocido que las aceitunas son el fruto del olivo, pero no es tan conocido que este árbol constituyó el don mediante el cual, Atenea diosa griega, divinidad del panteón griego y uno de los doce dioses olímpicos, que recibió culto en toda la Grecia Antigua, y que gracias al olivo se ganó el patronato de Ática (periferia de Grecia) y considero que las aceitunas no podían faltar en ninguna comida. Hasta tal punto fue estimada y apreciada la aceituna por todos los ciudadanos, los poetas y filósofos las consideraban como alimento que agudiza el ingenio.
Pero ojo, no todo son halagos para las aceitunas y pluralizo, pues, como dice el viejo refrán castellano: “Aceituna una es oro, dos son plata, y la tercera mata.”
