Las Migas, plato ancestral, pero…

          Para conocer la antigüedad de las migas, migas ruleras o migas de pastor, tenemos que remontarnos a la noche de los tiempos. Mikel Corcuera cree que nuestros primitivos antepasados los iberos, ya las comían.

         Definidas como una sopa seca o sopa pastoril, cuyo principal y yo diría que casi único ingrediente es el pan seco de días anteriores. Nacido para la subsistencia y para hacer frente a los rudos y fríos inviernos. Antaño fue parte de la alimentación cotidiana (generalmente servida como desayuno), para convertirse con el paso de los tiempos en una elaboración de tasca y fonda y definitivamente a uno de los platos de cuchara más caprichosos y tradicionales, sin trampa ni cartón.

          A la hora de elaborarlo, ingrediente imprescindible un pan casero o cabezón de 4 o 5 días. Tostamos en manteca de cerdo, pedazos de su miga con ajos pelados, lo acompañamos de chistorra o chorizo, lonchas de bacón, un poco de pimentón picante (no siempre), verduras picadas y agua. Y ojo, teniendo siempre muy presente el refrán popular: “La mujer, hermosa; y las migas, jugosas”

Deja un comentario