“Hace más tiernas a las mujeres y más amables a los hombres”

La trufa negra (tuber melanosporum), conocida como el hongo subterráneo y el diamante negro de la tierra, definición esta que tiene mucho que ver con su alto valor y de la que mucho se ha escrito. Desde hace tiempo, varias y diferentes culturas y civilizaciones nos hablan de las propriedades afrodisíacas de la trufa. Desde la época de Lucrecia Borgia (1480-1519, corrupta y sexual), se dice que además de dedicarse al lujo y a una vida cómoda, apreciaba particularmente las trufas por sus conocidas virtudes afrodisíacas.
Su introducción en la gastronomía, data del año 3.500 a. C. Las civilizaciones egipcias, mesopotámica y sobre todo en Libia ya la utilizaban, y la definían como: “Vegetal carente de raíces, que engendra las lluvias de otoño acompañada de truenos “. Con el transcurso de los años, llegamos al gran Imperio Romano donde fue amada por los romanos más sibaritas y exquisitos.
En el año1825 Brillat Savarin, escritor del primer tratado gastronómico “Fisiología del gusto”, afirmaba: Se conocen las propriedades afrodisíacas de la trufa, varias y diferentes culturas y civilizaciones han aprovechado de estos beneficios.
Con el pasar del tiempo, ha cambiado la consideración de los “poderes” afrodisiacos de la trufa, ya que no han sido constatados científicamente.
Sin embargo, su despliegue gastronómico se dio en el siglo XVI y, continuaba siendo un placer reservado exclusivamente para la realeza y nobleza. En España, el valor y disfrute de la trufa, no es apreciado hasta la mitad del siglo XX. Desde estos tiempos hasta nuestros días, se le ha reconocido como el diamante de la cocina, pero, años más tarde Brillat Savarin cambia su opinión y es quien lo deja muy claro: “La trufa no es un afrodisiaco positivo, pero, puede en determinadas ocasiones, hacer más tiernas a las mujeres y más amables a los hombres”.
LA TRUFA NEGRA DE ÁLAVA
La trufa negra se cultiva en la Montaña Alavesa desde el año 1990, con alrededor de 150 Ha., instaladas en el municipio de Campezo.
Continuando en Álava, que es el tema que nos atañe, la trufa desde siempre ha existido bajo nuestros pies y, sin embargo, no es uno de los productos más demandados, más bien lo podemos considerar como, poco apreciado tanto en Álava como en el resto de Euskadi, mientras que en una mayoría de países del mundo era y es, uno de los néctares más deseados, especialmente por los franceses, razón, por la cual, muchos de ellos hacían y hacen escapadas rutinarias para obtener las trufas que crecían y crecen en nuestro suelo alavés de forma salvaje, también hay que incluir entre los interesados por nuestro tubérculo a muchos catalanes.
Actualmente, una vez reconocido su potencial gastronómico, la trufa negra de Araba se produce de forma natural en miles de encinas y robles plantados en las tierras de la Montaña y Valles alaveses. Como decía anteriormente, Araba cuenta con una superficie total de unas 150 hectáreas dedicadas a la producción de trufa. Siendo su precio oscilante, porque hay muchas falsificaciones, las auténticas alavesas se venden, más o menos a unos 800 € el kilo.
