LA REINA DE NAVARRA. La atractiva ALCACHOFA, con su prieta cabeza.

          No está claro su origen, aunque se le atribuye a Egipto. La alcachofa ya era conocida por griegos y romanos que la utilizaban como medicina y elixir del amor, al parecer se le otorgaban poderes afrodisíacos.

          Según escritos, el nombre de alcachofa, proviene de la mitología griega. Cuentan que su origen está en el Olimpo de los Dioses. Estaba Zeus padre de los dioses y de los hombres que gobierna a los dioses del Olimpo visitando la Isla de Kynaros cuando descubrió a la bella Cynara tumbada en la playa, se enamoró perdidamente de ella y se la llevó al Olimpo donde la hizo diosa. Pero Cynara pronto se cansó del divino paraíso y decidió volver a su isla y a sus playas, Zeus montó en cólera e hizo que le brotaran unas duras hojas verdes que la recubrieron y transformaron su cuerpo, convirtiéndola en la primera alcachofa.  

           Su cultivo se inició en Navarra con la dominación árabe. Siendo junto con el espárrago sus dos joyas gastronómicas. La alcachofa, además, ha servido como decoración en las catedrales góticas.

          El poeta y buen aficionado a la gastronomía  Pablo Neruda dedicó a las alcachofas una preciosa oda.

Así termina
en paz
esta carrera
del vegetal armado
que se llama alcachofa,
luego
escama por escama
desvestimos
la delicia
y comemos
la pacífica pasta
de su corazón verde

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