
Comenzaremos esta larga, bonita y, curiosa historia en el siglo XII a. C., cuando en la tumba de Ramsés III, aparecen tallas en un muro que sobresalen ligeramente, de lo que podría ser y que se conoce hoy en día como “Bizcocho”. Palabra que proviene del latín biscoctus, que quiere decir, cocido dos veces. Técnica esta que los romanos utilizaban haciendo en un molde una especie de torta o pan que volvían a meter en el horno de nuevo, esta vez sin el molde. Con lo cual lograban un bizcocho o pan más seco que el normal, menos apetitoso, pero, mucho más duradero y perfecto para conservarlo, alimento básico que los soldados y marinos romanos utilizaban, ya que podían conservarlos por meses
