ALAVA, LO MAS. Articulo mandado a Ana Lasarte hace unos años.

     Álava es un país abierto entre viñedos infinitos que en octubre alcanzan sus mejores oros y ocres, en donde el “Vino” sobrepasa sus más elevados laureles, junto a las bondades de sus insuperable “Aceite de Oliva”. Campos de Cereal, con la “Cebada Malta para Cerveza” como protagonista del 10% de las cervezas que se beben en toda la Península. Y una cocina rica, basada en sus excepcionales materias primas como la “Alubia Pinta Alavesa”, o las diferentes variedades de “Patatas”, con infinidad de preparaciones. Ha destacarlas delicadas “Pencas de Acelga Rellenas”, las deliciosas “Habas a la Alavesa”, el producto más característico y representativo de la gastronomía alavesa, hasta tal punto, que nos ha dado un nombre. Uno de los apelativos jocosos por el que se conoce a los alaveses procede de la raíz de este alimento. Popularmente, se identifica a los nacidos en este territorio y a sus habitantes como “babazorros”, un término que traducido del euskera quiere decir sencillamente “saco o costal de habas”, también aplicable a comedor de habas.

          Y productos de temporada o del mercado que diría Paul Bocuse, como los “Caracoles” por San Prudencio o los “Perretxikos”, (los de abril para mí, los de mayo para mi amo y los de junio para ninguno), o guisos que vienen de lejos, entre ellos, la “Sartenada”. Desde la prehistoria contamos con uno de los mejores o el mejor queso, el “Idiazabal”. Y todo esto y mucho más, sazonado con la “Sal de Añana”, la mejor, con una concentración de sal 60 veces mayor que la del mar.   

Tote  

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