
El VOLOVAN, así, tal cual se escribe y se pronuncia en todo el mundo, una de las grandes y conocidas creaciones de la cocina francesa, su invención se la debemos a la casualidad y también al gran cocinero francés Carême, al cual se le ocurrió sustituir la pasta que se utiliza normalmente para cubrir la parte interior de un molde de cocina, por una masa de hojaldre mucho más fina, que no tiene sabor, y la metió en el horno. Al poco tiempo, se percató de que la pasta había crecido cuatro o cinco veces su altura primitiva y dijo: “¡O! Elle vole-au-vent”, que traducido al castellano dice: “Ella vuela en el viento”, o lo que es lo mismo, este hojaldre vuela. Con lo que esta frase y la palabra VOLOVAN, quedó perpetuada.
