
Es curioso y anecdótico, los giros que da la vida, y me estoy centrando en el País Vasco principalmente. Desde hace más de 4000 años, salvo honrosas excepciones, se bebía “Zythos” ósea, cerveza. Así nos lo contaba el historiador griego Estrabón (63 a.C.): En términos generales a los habitantes del norte de Nuestra Tierra les llaman montañeses y dice: “En las tres cuartas partes del año, los montañeses beben “Zythos” (cerveza en griego, la rubia bebida que los ibéricos la preparan por fermentación de cereales)”.
Con la llegada de los romanos, cambia totalmente él panorama, y se bebe vino, desapareciendo la cerveza de toda España, para convertirse en una bebida desconocida. Existían razones poderosísimas para su no consumo. Los españoles en general, la rechazaban totalmente por ser una bebida de flamencos y tudescos.
Y no será, hasta mediados del siglo XX con la aparición del turismo, cuando la cerveza se convierte en una bebida popular y de uso muy frecuente a la hora de alternar. Y así, hasta llegar a nuestros días, en que podríamos decir, que la cerveza, es la bebida favorita y de mayor consumo en nuestro país. Y ya metidos en pleno siglo XXI, como la bebida favorita o preferida del país, repito, a la hora de alternar.
Como cambian los tiempos Don Marcelinó. Los bárbaros (germanos, alemanes, escandinavos, etc.), en los años 500, tenían sus costumbres totalmente diferentes a las nuestras, en lo que a alimentación se refiere, entre las se encontraban principalmente; la carne frente al pan, la mantequilla frente al aceite y la cerveza frente al vino. Hoy en día, las bodegas vinícolas españolas en general, estarían pasándolas canutas si no fuera por la exportación, ya que el consumo nacional del vino (estoy hablando, repito, a la hora de alternar, no en las comidas, cenas, etc.), está cayendo en picado. Si pasamos por delante de una terraza de bar o cafetería y miras su barra, raro es ver en ellas un vaso con vino, o una botella con el venerable líquido, siendo lo más habitual, cerveza y, curiosamente los bodegueros compensan esta bajada del consumo, gracias a las exportaciones a tierras vikingas entre otras, y bien venidas sean. Así es la vida.
