EL CROISSANT ¡NO ES FRANCES! ¿PERO?

          Si preguntamos por el origen del croissant, la mayoría te contestara: francés. Podría ser perfectamente la idea de un enamorado panadero – pastelero parisino, al que no se le ocurrió mejor idea que elaborar este bollo maravilloso en forma de media luna para deslumbrar a su amada. Y es que no hay nada más parisino, que desayunar en una terraza de Montmartre por poner un ejemplo, con un croissant que es el símbolo de las boulangeries (panaderías) francesas. Pues no, nada más lejos de la realidad, el croissant no es francés e incluso hay teorías que cuestionan que su origen sea tan siquiera europeo, pero bueno…

          Para hablar del desayuno con su correspondiente café bien caliente, y un acompañante imprescindible de esta inigualable bebida, como es el “Croissant”, tenemos que viajar obligatoriamente a Viena y conocer lo que nos cuenta la historia más difundida, que muchas veces se confunde con la leyenda, o viceversa. En cuanto se refiere a su origen, tenemos que vincular la creación del dulce a la invasión turca. Corría el año 1683, con el Imperio Otomano avanzando por Europa en su guerra contra el Imperio Romano Germánico, con el gran visir Kara Mustafá al frente, tras conquistar Constantinopla, los Balcanes y parte de Hungría. El ejército turco avanzaba dispuestos a invadir Viena, pero, la ciudad vienesa estaba fuertemente defendida y cercada por una gran muralla. Ante esta situación, los 200.000 soldados otomanos decidieron excavar túneles por debajo de la muralla para así, atravesarla y llegar directamente al centro de la urbe, sorprendiendo a sus habitantes en mitad de la noche.

          Trabajaron duramente para no ser descubiertos, pero, como de todos es sabido, ser panadero – pastelero es una profesión sacrificada en la que se necesita madrugar, para poder tener pan recién hecho a primera hora de la mañana de cada día, es por ello que los panaderos – pasteleros vieneses, eran los únicos habitantes de la ciudad, despiertos a esas horas, los cuales oyeron los ruidos que los turcos hacían perforando el túnel y fueron descubiertos y sorprendidos, pudiendo así dar la voz de alarma, despertar al resto de la ciudad aún dormida y detener el ataque. Y Viena fue salvada gracias a los panaderos – pasteleros. El emperador austriaco, como agradecimiento y recompensa, les concedió el máximo galardón vienés, que era el derecho a usar espada al cinto. Para celebrar la victoria y agradecer el galardón, los panaderos – pasteleros crearon un bollo en forma de luna creciente, la misma luna que aparece en la bandera turca. Una forma de decir que se comieron a los turcos antes del desayuno.

          Fue la reina María Antonieta, de origen austriaco, la que hizo llegar a la corte de Versalles el croissant junto con otros productos y dulces que acabaron por formar parte de la cultura culinaria francesa. La receta del primer croissant hojaldrado se publicó en Francia en el año 1905, haciendo de él una tradición en su país, y a partir del año 1950 se convirtió en el acompañante típico del desayuno francés.

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