
La irrupción de la figura del trinchador o arte de cisoria bien puede remontar su origen a las costumbres adquiridas durante el Medioevo. Toda la cocina medieval se basa en el arte de trinchar. Dícese que el arte de cortar hunde sus raíces en tiempos de Cam, hijo de Noé, quien conociendo de antemano la desaparición del mundo por el Diluvio Universal escribió las artes en catorce columnas, siete de cobre y siete de barro cocido. Cuatro de ellas se las llevaron las aguas y aparecieron en Atenas, las cuales se leyeron y se aprendieron tanto en Grecia como en Roma, y entre las mismas figuraba la cisoria o arte de cortar, siendo una de las doce cualidades que debía reunir un buen servidor para poder entrar en casa de un gran señor o incluso en la del propio rey
