
La primera referencia conocida a un producto parecido a la torrija, figura en De re coquinaria, de Apicio, quien recopilo recetas latinas de los siglos iv o v. En él se menciona que la rebanada de pan debe sumergirse en leche, pero no habla del huevo y no le da un nombre especial: se limita a llamarla aliter dulcia (otro plato dulce).[
[ En Vitoria – Gasteiz, tenemos otra historia en la que intervienen los judíos, lo cuales estuvieron en Vitoria 236 años y dejaron un legado gastronómico que sigue vigente en la actualidad. Son los ‘comeres judaicos’ o guisados de judíos como las cazuelas o cazuelitas y las empanadillas, o el bolado con el que se acompañaba hasta hace pocos años al chocolate.
Poco se ha escrito sobre su cocina, confundiéndola o mezclándola muchas veces con la árabe, posiblemente por tener ambas la prohibición de comer carne de cerdo o por la fritura en aceite típica de la cocina árabe, lo que se llama ‘frutas de sartén’. Esta última costumbre, no tan conocida en la judía, no era fácil en Vitoria – Gasteiz, porque aquí se utilizaba principalmente grasa o tocino de cerdo, algo prohibido por su religión. Y así, frito en aceite de oliva, aparece en las juderías, un postre que ellos consideraban exquisito, las ’rebanadas de parida’ o ‘torrijas’ que siguen elaborándose y siendo muy populares en diferentes sitios de España y con diferentes nombres, generalmente por Semana Santa. Por el contrario, en Vitoria – Gasteiz, se les sigue llamando ‘torrijas’, y no pueden faltar en ninguna casa, restaurante o sociedad gastronómica que se precie, y no son ‘semanasanteras’ sino ’carnavaleras’, sobre todo del martes de carnaval.
