LA ANGUILA

          La “Anguila” fue uno de los manjares preferidos en las mesas griegas, y se decía de ellas que fueron creadas por Júpiter para que las saboreasen los mortales.

          Pero no todo termina con la anguila. Al igual que esta, todos los pescados eran apreciados por el pueblo griego y ,por sus dioses, con una excepción, el “Salmonete” que estaba cuestionado como en el caso de la casta diosa Atenea, que no era de su devoción por considerarlo afrodisíaco. Teoría esta, que mantenía Tepsides, pero al revés, en su obra “Sobre el placer sexual”, asegura que, si se sumerge un salmonete vivo en vino, y después un hombre bebe dicho vino, queda incapacitado de momento para las lides amorosas; y si quien bebe el vino es una mujer, queda incapacitada para concebir. Opiano no era al cien por cien de la misma opinión y dice: “El salmonete en el mar, y el cerdo en la tierra, son los dos animales más sucios en sus comidas, pero de carnes más sabrosas.” Las “Anchoas”, tampoco salían muy bien paradas, según el filósofo Crisipo eran de buen tono despreciarlas por su abundancia, considerándolas como un alimento de pobres.

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