¿EL GATO COMIDA?

          El gato, como comida, por aquello del refrán de darlo por liebre (dicho que ha llegado hasta nuestros días), ha tenido muy mala imagen. Sin embargo, durante toda la Edad Media y durante siglos, era bocado solicitado sobre todo entre las clases humildes. En los períodos de hambre o de sitio, se comía carne de gato. Por el contrario, en Francia, comer gato, se consideraba una brutalidad, sobre todo cuando se hacía por gusto y no por necesidad.

          Esto no quita, para que el gato, esté cargado de historia y así, según la leyenda, la diosa Diana creó el gato para poner en ridículo al león creado por su hermano Apolo. Otra leyenda árabe rememora que el gato doméstico fue el fruto de una pasión antinatural morbosa entre el mono y una leona.

          Dentro de su amplia historia, durante la Edad Media, además de para cazar ratones, el gato se usa para varios fines, sobre todo médicos y alimenticios. La medicina medieval utilizó diferentes partes de los gatos para preparar ungüentos y medicamentos. Los excrementos de los gatos entran frecuentemente en la preparación de recetas para disminuir la caída del cabello o para curar la fiebre o la epilepsia. La grasa y la médula del gato se encuentran en los preparados para curar la artritis y otras dolencias articulares como la gota, y la carne se usaba para curar los dolores de espalda o para tratar las hemorroides. Algunos tratados de medicina precisan incluso el color del gato que hay que usar dependiendo de si el origen de la enfermedad es caliente o frío. Se aconseja usar un gato negro si el origen de la enfermedad es caliente, mientras que si es frío se aconseja un gato blanco.

Deja un comentario