
Con el paso de los tiempos, las hospederías de las que tanto hablaron y popularizaron escritores de la época, van cambiando de nombre y estilo, apareciendo las Posadas, Alberges, Fondas, Mesones, Ventas… El tiempo continúa su camino y aparecen las denominadas “Tabernas”, y en poco tiempo se convierten en famosos y populares lugares de reunión, principalmente de sencillos y modestos trabajadores y obreros, en donde se consume casi exclusivamente vino y queso, para ir pasando con el tiempo, a ser un local generalmente de barrio, con una clientela fija, vino honrado y comida sencilla, pero también honrada y buena. Tabernas ilustres, que todavía continúan dándonos buen vino y una comida de “Antes y de Siempre”.
“Si es o no invención moderna,
vive Dios que no lo sé,
pero delicada fue
la invención de la Taberna”.
Los trabajadores, empleados u obreros cualificados, también tenían su local, los “Cafés”, llegarían con el siglo XVIII, locales más apropiados para este tipo de personas, en el que se consumía vino, licores, refrescos y obviamente café, sin olvidar que la leche con el café no se toma hasta primeros del siglo XIX. Ilustres y modestas “Tabernas” coexisten con elegantes “Cafés”, con las correspondientes diferencias sociales.
