
A la piperrada hay que considerarla más que un plato, como un acompañante, tanto de pescados como de carnes, y perfecta para acompañarla de unos huevos cascados y estrellados en la misma cazuela donde hemos preparado la piperada, y dejarlos hacer o, remover hasta lograr un maravilloso revuelto.
Su origen, para algunos es francés, concretamente gascón, aunque yo me inclino más por el País Vasco Frances. Su nombre procede de la palabra “Piperra”, que en euskera significapimiento, lo que ya nos da una pista del elemento central de su preparación.
La piperrada está considerada como una expresión de identidad culinaria, originaria de las cocinas rurales, donde los ingredientes de temporada y el aprovechamiento del producto local, marcaban y marcan, la pauta de la alimentación diaria.
