La juderia de Vitoria-Gasteiz

     Toti Martínez de Lezea, ya lo escribió en su libro “La calle de la Judería”, pero ante la triste situación que estamos viviendo, de masacre, genocidio, miles de niños muertos, etc., quiero dar a conocer y recordar cómo fue la judería de Vitoria-Gasteiz.

          Los judíos desarrollaron prósperas comunidades en la mayor parte de la Península Ibérica, por el contrario, pasaron desapercibidos en el País Vasco, si exceptuamos las juderías de Valmaseda y la de Vitoria-Gasteiz.

          Al sobrevenir la invasión sarracena (grupos de pueblos nómadas que se convirtieron en musulmanes), los judíos se desperdigaron, alcanzando muchos de ellos las tierras de Vitoria – Gasteiz, cuya Aljama (barrio donde vivía la comunidad judía) tuvo una gran importancia y repercusión.

          Los judíos vinieron diseminados, sin que nadie prácticamente les prestara mucha atención, estableciéndose como una entidad aparte, con sus peculiares costumbres. Vivian proscritos, recluidos en una calle que llevaba el nombre de Judería (año 1.256) y tras su expulsión por los Reyes Católicos (año 1.492) se llamaría Nueva, posteriormente pasó a llamarse Nueva Dentro, por estar dentro de la muralla de Vitoria – Gasteiz. Calle aislada del resto de Vitoria – Gasteiz por tapias y la gran muralla, sin otra comunicación con el exterior que una sola puerta en la mencionada muralla. Se calcula que eran unas 2.000 personas entre hombres, mujeres y niños, una cifra considerable si tenemos en cuenta que la población de Vitoria – Gasteiz era de apenas 10.000 habitantes, aun, así y todo, la mayor población del País Vasco. Los judíos, no solo estaban recluido en la calle Judería, sino que tenían la obligatoriedad de usar trajes diferentes a los demás vecinos de Vitoria – Gasteiz y llevar señales diferenciadoras.

          Los judíos vitorianos, como otros muchos judíos, se dedicaban al mundo de las finanzas, prestamistas, recaudadores fiscales y arrendadores de rentas. También destacaron en el mundo de la medicina, hasta tal punto que, tras su expulsión, el concejo de Vitoria – Gasteiz, suplicó que se quedase como médico de la ciudad a uno de ellos, el licenciado Antonio de Tornay “conociendo la necesidad en que la dicha ciudad e su tierra e comarcas estaba de físico por la yda e ausencia de los judíos”. Pero como en otros pueblos, o en otras villas, se dedicaban también a trabajos más diversos, con una auténtica especialización en el trabajo de huertas, tierras de labranza, en tiendas de lo más variado, o en casas de comidas. Con una cocina, de la que eran muy aficionados, cocina muy variada, sustanciosa y sencilla.  pero, con algunas salvedades muy importantes, la ausencia de todo tipo de sangre y la del cerdo, por el contrario, resaltar que su bebida por excelencia, era y es el vino. Destacando de una manera muy especial la dulcería que elaboraban en las Aljamas y yo destacaría sobremanera, un postre entre los postres, “las rebanadas de parida”, más conocidas como “torrijas”.

        La expulsión de los judíos, no fue motivo ni pretexto para que muchos de ellos, aparentemente conversos, continuasen de forma clandestina en hogares de más de una familia alavesa.

         Curiosamente, la ciudad de Vitoria – Gasteiz, cuenta con el barrio de Judizmendi o Judizmendi que en euskera quiere decir, monte de los judíos, y en el que se encuentra, un amplio y precioso parque plantado de olivos, ideal para, pasear, jugar, relajarse y meditar, que dicho parque fue el antiguo cementerio judío. La comunidad judía que habitaba en Vitoria antes de su expulsión en el año 1492, tenía en esta loma situada al este de la ciudad, su cementerio. Cuando los Reyes Católicos, decretaron su expulsión, los judíos vitorianos acordaron con las autoridades locales la cesión de su cementerio a la villa a cambio de que nunca se edificara ni se labrara en ese terreno sagrado.

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