
Hablar de la sal, es hablar de un producto, que posiblemente no haya hecho historia, pero ha contribuido a ella. La única “roca” comestible, la “sal gema” o sal de roca, gema significa piedra preciosa y la sal, patrimonio cultural, merece el sobrenombre de: “el oro blanco”. Y yo, como buen alavés, hablar de la sal, es hacer historia con una de nuestras joyas más importantes, Salinas de Añana, la villa más antigua de Álava, a 30 km. de Vitoria – Gasteiz, donde se encuentra una de las sales más antiguas del mundo, con sus más de 6.500 años de historia. El “oro blanco” como sabiamente la han llamado, los romanos la encontraron en el mar y a su llegada a Álava la descubrieron, tierra adentro, en los manantiales de agua salada de Salinas de Añana, que los romanos llamaron Salionca, para posteriormente llamarse solamente Añana.
Escribir de la sal, si es, hacerlo, ni más ni menos que del primer producto o condimento, del primer conservante utilizado por el hombre. Y obviamente, de una manera muy especial e indiscutible, de la más antigua de las artes en la cocina. Pero también, ha sido protagonista de momentos importantísimos de la historia del ser humano. Y es que, como dice el dicho: “Debe haber algo extrañamente sagrado en la sal: está en nuestras lágrimas y en el mar”. Ya Isidro de Sevilla lo afirmaba: “No hay nada más necesario que la sal y sol”. Homero, s. VIII a. C se refería a ella como “sustancia divina”. Un día al entrar en el Senado el emperador Claudio, s. I a. C., exclamó: “Padres conscriptos, decidme, os lo ruego… ¿Se puede vivir sin carne salada?”
Llego hasta tal punto la valoración de la sal, que, en los primeros tiempos de Roma, los soldados recibían un puñado diario de sal como recompensa por sus servicios. Posteriormente se sustituyó esta ración por una cantidad de dinero que les permitía comprarla. A esta suma de dinero se le denominó “El Salarium”, el salario. Más tarde, ya en la Edad Media, el real (sol) que constituye la paga de los militares es la “Soldada”. El salario pasó a ser privativo de los civiles, y los trabajadores se convirtieron en “Asalariados”.
