¿EL CAFÉ, BEBIDA SATÁNICA?

          Según cuenta la leyenda, el café se descubrió hacia el año 575 en el Yemen y con el paso del tiempo, Venecia fue la ciudad que originariamente enseñó a tomar café al resto de las comunidades europeas. Los venecianos se encargaron de establecer las cuatro condiciones esenciales para preparar una buena taza de café: “Dulce como el amor, puro como el ángel, negro como el demonio y caliente como el infierno”.

          El café fue siempre objeto de fuertes polémicas, llegando a calificarlo de bebida atentatoria contra los principios morales, e incluso de bebida satánica e impía. El Papa Clemente VIII (1.536-1.605) cuando se le sirvió por primera vez una taza de la satánica bebida, ante su exquisito y perfumado aroma dijo: “La bebida de Satanás está tan deliciosa, que sería una pena dejar para los infieles el delito de tomarla. Deberíamos echar de ella a Satanás mediante el bautismo, y convertirla en una bebida cristina”.

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