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La palabra HUEVO procede del latín OVUN, que a su vez de él derivan muchas y diferentes palabras como: OVAL, OVARIO, OVIPARO, OVALADO, DESOVAR, etc.

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La palabra HUEVO procede del latín OVUN, que a su vez de él derivan muchas y diferentes palabras como: OVAL, OVARIO, OVIPARO, OVALADO, DESOVAR, etc.

Es más, el escritor catalán Josep Pla, llego a decir que no hay amor sin buena cocina. La practica del amor es inconcebible entre personas mal comidas o tirando a hambrientas.

A pesar de que tenemos asociado el canto de los gallos al amanecer, éstos no lo hacen por dar la bienvenida al día, ni para despertar a sus dueños.
Despertarse cada mañana con el CACAREO de un gallo como despertador, puede suponer un suplicio para muchos, sobre todo si no estas acostumbrado. Por el contrario, como dice el refrán: “El hábito no hace al monje”, en este caso, si hace al monje y lo podemos definir como un despertador de la naturaleza. Los gallos tienen un reloj interno que les alerta de la hora del amanecer, incluso en los cambios de estación. Cuando suena la alarma de su reloj interno, los gallos comienzan a cantar advirtiendo de su presencia al resto de animales de la granja.
Desde el primer canto del día, el gallo quiere hacer valer su posición jerárquica y su sexualidad, y una de las formas que tienen para mostrar su poderío, es a través de su canto desafiante.
Desde primera hora de la mañana, el gallo está marcando el territorio y espera después de cada canto, una respuesta de algún posible adversario. Si ninguno contesta, reina la paz y el silencio, pero si hay algún gallo osado que canta, la réplica puede comenzar: primero con una batalla de cantos y después, si la lucha vocal continua, puede conducir irremediablemente a una pelea.
Por otro lado, también con el canto, los gallos seducen a las gallinas que, por una parte, se dejan localizar, y por otra, comunican que están activas sexualmente.

DAP directo al paladar
La palabra castellana “queso” deriva del latín CASEUS que según San Isidro viene de quasi careum, de quasi, casi, y una forma de carere, carecer, porque el queso carece de suero.

Desde los tiempos más remotos, la pesca ha sido uno de los principales recursos en la alimentación del ser humano. Se consumía fresca y en conserva, secado al sol, ahumado o salado.
Cuenta la tradición griega, que el monopolio de la pesca lo tenían las mujeres. Pero cuando la ninfa Anphitrita (“la tercera que rodea el mar”, en la mitología griega era la antigua diosa del mar tranquilo), se convirtió en consorte de Poseidón, perdió este privilegio y la actividad de la pesca perteneció a los hombres.

La barbacoa es un invento tan antiguo como el fuego. Y más que un utensilio, podríamos considerar a la barbacoa como una forma de asar, que proviene de la zona del caribe. La palabra barbacoa significa “zarzo” (tejido de varas, cañas o juncos) o “andamio” que se coloca encima del fuego, y así, los alimentos se asaban lentamente con un calor indirecto. La barbacoa es eso, un sistema de asado en el que la carne no tiene contacto directo con el fuego, sólo con el calor del hoyo donde está la brasa, sin mezclar líquido alguno que pueda hacerle perder parte del sabor.
Como decía, para asar la carne de sus cazas los pueblos de la zona del caribe usaban el “zarzo” un utensilio de leños verdes que colocaban sobre las llamas de un fuego en una fosa longitudinal. A este primitivo artilugio de cocina se le conocía como “barbacúa”, término que con la llegada de los colonos españoles también pasó a usarse para describir la técnica de asado a través del calor irradiado por brasas o llamas. Aquella forma de cocinar acabó extendiéndose por todo el mundo.
Como es bien conocido, al llegar los conquistadores españoles se encontraron no solo con una inmensa variedad de nuevos alimentos (patatas, alubias, cacao, maíz, etc., etc.), además descubrieron las más asombrosas formas de cocinar, como la “barbacoa”.

Muchos se preguntarán: Que chorrada, soplar sobre la sopa caliente. Pero si nos ponemos a pensar, y hacemos un poco de científicos, veremos cosas razonables.
Vamos explorar en una sopa muy caliente. Si la miramos fijamente, observaremos que por encima de la cual se elevan lentamente nubes de vapores aromáticos. Si soplamos sobre la sopa, lo que estamos haciendo, es sustituir el aire o vapor caliente que está contactando con ella, por un aire seco. De esta forma las moléculas evaporadas no vuelven a la sopa.
No obstante, si queremos mejorar el enfriamiento, es mejor y mas recomendable, remover la sopa con una cuchara, y así, no solamente se enfría la superficie, también, las moléculas del fondo adquirirán la misma temperatura que las de la superficie.





Las viñas viejas, marcan un diferencial de calidad en el vino. Disfrutando de las retorcidas y sugerentes formas de una cepa vieja, así lo define el escritor Ignacio Mora.
Hacer un gran vino, tiene como base fundamental, proceder de unos viñedos antiguos. Considerando viñas viejas a las de más de 40 años, esto, no garantiza un vino de alta calidad, pero es un factor histórico y cultural diferenciador.