¿LA COCCIÓN ANTERIOR AL ASADO?


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         Para conocer el cómo y el porqué de nuestra cocina, hay que comenzar, por el principio, y no cabe la menor duda que el principio o el comienzo de esta como todo en esta vida se inicia con el nacimiento de la historia. Para lo cual tenemos que remontarnos a nuestra más remota antigüedad, analizar y entender o intentar entenderla gracias a los conocimientos que nos da la Prehistoria.
        Los alimentos de los que se servían nuestros primeros pobladores, no estuvieron aceptables hasta que no hubo dominado el principal medio de transformación culinaria, el fuego.
        Con lo cual, podemos sacar la conclusión de que de una forma o de otra, el fuego fue lo primero y posteriormente el asado y la cocción o la cocción y el asado de alimentos, o sea “la cocina”.
         Aunque siempre me quedara la duda de si fue lo cocido anterior a lo asado. Dejemos que el siguiente paso de los humanos se base en la cocción de los alimentos que encuentra en la naturaleza en agua u otro líquido, acción que realiza mediante la introducción de piedras calentadas en el fuego. La cocción de los líquidos se obtenía en agujeros tallados en las rocas o causados por su erosión natural, también se utilizan los recipientes que la naturaleza madre pone a su alcance, como las valvas de los moluscos, los cráneos vacíos de los animales, troncos o pieles de estos.
           No todos estarán de acuerdo con la teoría de que la cocción es la operación principal de la cocina, como pueden ser, los asadores, los cocineros y amantes de la cocina vanguardista, multisensorial o molecular, entre otros. Sin embargo, Christian Bourdan en su libro “Geopolítica del Gusto”, es tajante en sus teorías:  La exposición sobre brasas de una carne o de una raíz, no está considerada de por sí como cocina. Sin embargo, la cocción junto con la reunión de diferentes ingredientes, además de la operación de preparación y de la posterior conservación, es la operación principal de la cocina. 
           La cocción de alimentos, permite integrar en la cocina y degustar alimentos no comestibles en estado crudo. La cocina no se inventa con la simple ingestión de alimentos en estado natural, si no cuando comienzan a ser mezclados o manipulados, mayormente con el fuego. La mezcla y la cocción son las operaciones básicas y originarias de la cocina. Aunque, todo hay que decirlo, anterior a la ebullición de alimentos, primero fue el fuego y el asado en él. Con lo cual, el inicio de la cocina indiscutiblemente, está en el fuego.
         La olla es el simboliza del vientre materno en todas las mitologías. La olla en la que todo se cuece y “pudre” (olla podrida), es el símbolo de la vida. Con la olla nace el potaje, la forma de cocinar más antigua. El potaje, hijo del agua y de la olla.
 
 
 
 
 
 

¿Y QUE ME DICES DEL YOGUR?

          El nombre de yogur es de origen turco y desde hace siglos, los nómadas del desierto lo han preparado bajo sus tiendas en odres de piel. Se cree que su consumo es anterior al comienzo de la agricultura, con lo cual tenemos que remontarnos al Neolítico, hace unos 10.000 años.  

          Los pueblos nómadas transportaban la leche fresca que obtenían de los animales en sacos generalmente de piel de cabra. El calor y el contacto de la leche con la piel de cabra propiciaba la multiplicación de las bacterias ácidas que fermentaban la leche, proporcionándole ese sabor tan característico. Convirtiéndose así  la leche en una fina masa semisólida y coagulada. Cuentan que Gengis Kahn, el legendario conquistador mongol, alimentaba a sus solados con yogur y así darles una gran fortaleza.  

          El yogur se convirtió en el alimento básico de los pueblos nómadas, no solo por su sabor y características, había que sumarle, además, su facilidad de transporte y conservación. Sus saludables virtudes eran ya conocidas en la Antigüedad. Unos siglos más tarde se descubriría su efecto calmante y reguladores intestinales. 

           El yogur permaneció durante muchos años como comida propia de la India, de países asiáticos, de Europa Central y del Este y de Turquía hasta la llegada del año 1900, cuando el biólogo ruso Méchnikov expuso su teoría de que el gran consumo de yogur era el responsable de la alta esperanza de vida de los campesinos búlgaros.  

¿Y QUE ME DICES DEL YOGUR?

      El nombre de yogur es de origen turco y desde hace siglos, los nómadas del desierto lo han preparado bajo sus tiendas en odres de piel. Se cree que su consumo es anterior al comienzo de la agricultura, con lo cual tenemos que remontarnos al Neolítico, hace unos 10.000 años.  

          Los pueblos nómadas transportaban la leche fresca que obtenían de los animales en sacos generalmente de piel de cabra. El calor y el contacto de la leche con la piel de cabra propiciaba la multiplicación de las bacterias ácidas que fermentaban la leche, proporcionándole ese sabor tan característico. Convirtiéndose así  la leche en una fina masa semisólida y coagulada. Cuentan que Gengis Kahn, el legendario conquistador mongol, alimentaba a sus solados con yogur y así darles una gran fortaleza.  

          El yogur se convirtió en el alimento básico de los pueblos nómadas, no solo por su sabor y características, había que sumarle, además, su facilidad de transporte y conservación. Sus saludables virtudes eran ya conocidas en la Antigüedad. Unos siglos más tarde se descubriría su efecto calmante y reguladores intestinales. 

           El yogur permaneció durante muchos años como comida propia de la India, de países asiáticos, de Europa Central y del Este y de Turquía hasta la llegada del año 1900, cuando el biólogo ruso Méchnikov expuso su teoría de que el gran consumo de yogur era el responsable de la alta esperanza de vida de los campesinos búlgaros.  

SI LEVANTARA LA CABEZA DIONYSOS DIOS DEL VINO…

Dioniso, Museo de Loubre 

          Como cambian los tiempos Don Marcelinó. Los bárbaros (germanos, alemanes, escandinavos, etc.), en los años 500, tenían unas costumbres totalmente diferentes a las nuestras en lo que a alimentación se refiere, entre las se encontraban principalmente; la carne frente al pan, la mantequilla frente al aceite y la cerveza frente al vino. 

          Si pasamos por delante de una terraza de bar o miras su barra, raro es ver en ellas un vaso con vino, o una botella con el venerable líquido, siendo lo más habitual, cerveza. 

          Si levantase la cabeza Dioniso o Dionysos dios del vino… Cuenta la mitología griega que Dionysios, sentía un gran amor por la humanidad y les hizo conocer este néctar para hacerlos más felices. 

          Y sin duda alguna, se cumplió el deseo de Dionysos y la viña y el vino fueron difundidos y conocidos prácticamente en todo el mundo mundial, aunque con ciertas salvedades como es el caso de la cocina árabe que condena el huso del vino, pero, que contradicción, Marruecos, por ejemplo, está plagado de viñedos, cuyas uvas o su liquido elemento, es vendido a los franceses principalmente, todo hay que decirlo. 

          Y el vino es ampliamente apreciado por los mortales, y quedémonos con la frase del Dr. Fleming que confirma el deseo de Dionysos: “La penicilina será lo que cure a los hombres, pero lo que les hace felices es el vino”.  

          Para terminar, y para que nadie me pueda criticar, he de confesar que para comer o cenar siempre vino, pero, antes de comer o cenar, que no falte una cervecita, a poder ser, tostada, perdona Dioniso  

SI LEVANTARA LA CAVEZA DIONYSOS DIOS DEL VINO…

Dioniso, Museo de Loubre 

          Como cambian los tiempos Don Marcelinó. Los bárbaros (germanos, alemanes, escandinavos, etc.), en los años 500, tenían unas costumbres totalmente diferentes a las nuestras en lo que a alimentación se refiere, entre las se encontraban principalmente; la carne frente al pan, la mantequilla frente al aceite y la cerveza frente al vino. 

          Si pasamos por delante de una terraza de bar o miras su barra, raro es ver en ellas un vaso con vino, o una botella con el venerable líquido, siendo lo más habitual, cerveza. 

          Si levantase la cabeza Dioniso o Dionysos dios del vino… Cuenta la mitología griega que Dionysios, sentía un gran amor por la humanidad y les hizo conocer este néctar para hacerlos más felices. 

          Y sin duda alguna, se cumplió el deseo de Dionysos y la viña y el vino fueron difundidos y conocidos prácticamente en todo el mundo mundial, aunque con ciertas salvedades como es el caso de la cocina árabe que condena el huso del vino, pero, que contradicción, Marruecos, por ejemplo, está plagado de viñedos, cuyas uvas o su liquido elemento, es vendido a los franceses principalmente, todo hay que decirlo. 

          Y el vino es ampliamente apreciado por los mortales, y quedémonos con la frase del Dr. Fleming que confirma el deseo de Dionysos: “La penicilina será lo que cure a los hombres, pero lo que les hace felices es el vino”.  

          Para terminar, y para que nadie me pueda criticar, he de confesar que para comer o cenar siempre vino, pero, antes de comer o cenar, que no falte una cervecita, a poder ser, tostada, perdona Dioniso  

¿LA COCCIÓN ANERIOR A LO ASADO?

Alarmy stock photo

         Para conocer el cómo y el porqué de nuestra cocina, hay que comenzar, por el principio, y no cabe la menor duda que el principio o el comienzo de esta como todo en esta vida se inicia con el nacimiento de la historia. Para lo cual tenemos que remontarnos a nuestra más remota antigüedad, analizar y entender o intentar entenderla gracias a los conocimientos que nos da la Prehistoria.

        Los alimentos de los que se servían nuestros primeros pobladores, no estuvieron aceptables hasta que no hubo dominado el principal medio de transformación culinaria, el fuego.

        Con lo cual, podemos sacar la conclusión de que de una forma o de otra, el fuego fue lo primero y posteriormente el asado y la cocción o la cocción y el asado de alimentos, o sea “la cocina”.

         Aunque siempre me quedara la duda de si fue lo cocido anterior a lo asado. Dejemos que el siguiente paso de los humanos se base en la cocción de los alimentos que encuentra en la naturaleza en agua u otro líquido, acción que realiza mediante la introducción de piedras calentadas en el fuego. La cocción de los líquidos se obtenía en agujeros tallados en las rocas o causados por su erosión natural, también se utilizan los recipientes que la naturaleza madre pone a su alcance, como las valvas de los moluscos, los cráneos vacíos de los animales, troncos o pieles de estos.

LA COCINA DEL TERRUÑO AMERICANO. ¿Su origen es flamenco?

 Cuando hablamos de cocina americana, no es licito enjuiciarla exclusivamente con la Coca –Cola. Al hablar de la cocina americana tenemos que referirnos obligatoriamente a una cocina de la tierra, de su tierra, en donde entran los guisos de los navajos, zúñis y otras tribus de nativos indios, cocina con la tradición inglesa y la influencia evidente y sin ninguna duda, española, venida a través de México, como la receta de “Los huevos rancheros”, cocina del Suroeste, de los Estados de Arizona, Nuevo México, Oklahoma y Texas. Posiblemente estos huevos rancheros tengan un origen en los huevos a la flamenca, nacidos en una comida que se realizó en el Real Sitio de Aranjuez, en una finca llamada La Flamenca, a la que asistía el rey Carlos IV. La aceptación de este plato por parte del rey fue tal que dio nombre a esta clásica y antiquísima preparación española de unos huevos estrellados sobre una cama con tomate, cebolla, ajos, guisantes, judías verdes, jamón, chorizo, aceite de oliva, sal y pimienta molida. Los americanos se han basado en la misma receta, pero dándole una forma   y un estilo propio de prepararlos conocido como Tex-Mex. 

Víctor Hugo definió la vieja Gasteiz como la más bonita que había conocido

  Así como Donostia, la Bella Easo, con su Bahía de la Concha, ostenta el liderazgo indiscutible, con una de las playas más bonitas y espectaculares del mudo mundial, que enlaza tanto por la derecha como por la izquierda, con toda una impresionante, bellísima y colorista costa. Opinando de la misma forma, cuando me refiero a Bilbao con la belleza de su ría y sus bondades, así como de toda la cornisa vizcaína. Los vitorianos – gasteiztarras, por el contrario, no podemos alardear ni de mar, ni de ría, porque, sencillamente, no la tenemos. De lo que sí podemos vanagloriarnos, alardear y hablar bien alto, es de nuestra Vieja Gasteiz, inigualable, impresionante, que seduce y enamora, cargada de historia y vicisitudes, que deslumbró a Víctor Hugo cuando la visitó a comienzos del s. XIX, considerándola como una de las partes vieja más bonitas que había conocido. A si la definió: “Gótica, entera, completa y homogénea”. 

REV. DE PERRETXICOS ALAVÉS EN LA NOUBELLE CUISINE

El revuelto de perretxikos alavés, cumple perfectamente con las bases de la 

Nouvelle Cuisine” que allá por los años 70 doctrinó Paul Bocuse: 

LA COCINA DEL MERCADO, DEL DÍA Y ADQUIRIDA POR EL PROPIO COCINERO. No solo se adquieren en mercados y no en todos, es más, son muchos los que los recogen en el monte, no desvelando el lugar de un buen perretxikal ni a su mejor amigo, guardado en secreto, que se trasmite de padres a hijos como si del más preciado tesoro se tratase. 

QUE LOS PRODUCTOS SEAN DE TEMPORADA. No olvidemos que a los perretxikos se les conoce como setas de abril o seta de primavera. Y el refrán sabio dice: “los de abril para mí, los mayo para mi amo y los de junio para ninguno.” 

ES IMPORTANTISIMO QUE LOS ALIMENTOS CONSERVEN EL SABOR QUE LES ES PROPIO. Por esta razón no se añade ni ajo ni otro tipo de verdura u productos que desvirtúen su sabor característico. 

RECHAZAR LAS SALSAS PESADAS, LOS FONDOS PURIFICADOS, LOS FUMETS. ETC. ¿Qué salsa más excelsa y sabrosa que la del huevo, y un punto tan perfecto como el “baboso”? 

QUE LAS VERDURAS; LAS PASTAS, ETC… ESTEN AL DENTE. Y éste precisamente tiene que ser el punto del perretxiko, ni tan crudos que puedan ser indigestos, ni tan hechos que pierdan su sabor.