Vino caliente en la navidad de Vitoria y…

    El “vino caliente” es una bebida típica y tradicional de Vitoria, y de algún que otro pueblo más, que se toma únicamente en Nochebuena. La tradición manda que, en esta fecha tan señalada, por la noche y antes de cenar, sirva de invitación y felicitación a amigos y a todo aquel que quiera acercarse a una sociedad gastronómica o a ciertos bares, en donde lo puedes encontrar y que, en esta noche tan significativa, se obsequie a los clientes, o lo vendan los más avispados, haciendo la caja de las navidades. Su antigüedad se pierde en la memoria de los más veteranos, y yo me he permitido atribuir su paternidad al pueblo judío. Más adelante explicaré el porqué.

           Lo que sí se conoce, es que es una bebida típica de días muy señalados, y de pueblos fríos. Existen testimonios de países y pueblos del norte de Europa que por Navidad también lo toman. Es el caso de Suecia, así como de otros muchos pueblos y ciudades de Alemania, concretamente, en la capital berlinesa, se sigue manteniendo la típica costumbre de bañarse el día de navidad en las gélidas aguas del río Havel y tomar un vaso de vino caliente antes y después del baño.  En Holanda fue y sigue siendo muy popular, consiste en una especie de “ponche vinoso”, que se consumía con profusión en los teatros, bailes y locales de divertimento, actualmente su consumo, está más restringido. Para su elaboración se utilizaban y utilizan vinos de la mejor calidad, que se calientan y endulzan, añadiéndole especias, corteza de naranja, etc. En Inglaterra, en épocas de Enrique VIII, fue una bebida muy popular durante el invierno, considerándola beneficiosa para la salud. El propio monarca era un apasionado degustador y asiduo consumidor de ella. En España, también fue muy popular y en ciertas zonas continúan con la tradición como es el caso de la montaña catalana y el Alto Aragón donde se sigue preparando el “vino quemado”, según una receta ancestral y una vieja tradición que consiste en calentar el vino, perfumarlo con canela en rama, corteza de naranja, y azúcar, en algunas zonas además se le suele añadir, trozos de membrillo, peras y manzanas después de asadas.

         Como decía anteriormente, su antigüedad se pierde en la memoria de los más mayores y yo me he permitido atribuir su paternidad al pueblo judío.  ¿Y por qué pienso, que viene de la cocina judía? No hay que olvidar, que los judíos, en lo que es el País Vasco sus dos grandes focos fueron: Valmaseda y de una forma muy especial y durante una larga estancia de 236 años en Vitoria. Tenían su judería en la Parte Vieja de Gasteiz, su Judizmendi y sus propias costumbres, entre ellas, la celebración del día TUBI SHEVART (el año nuevo de los árboles),  tal día, se ofrece, el  “letuario de naranja”, “dulce de calabaza”, “gelatina de limón” y, ese día, la tradición mandaba  tomar la “compota de frutas”, elaborada de la misma forma que nuestra compota navideña, a base de frutos secos cocidos en abundante vino tinto. De donde puede que derive nuestra compota de navidad y su correspondiente, vino caliente. No hay que olvidar que los judíos al contrario que los árabes si pueden tomar y toman alcohol

        El amigo Juantxo Zarate, muy interesado en este tema, me comenta, que él cree, que el vino caliente y la forma de prepararlo proviene de Francia. Afirmación esta, que me ha creado ciertas dudas, y más cuando pasando unas navidades en París, me llamó poderosamente la atención como en el barrio bohemio de Montmartre, en lo más alto de Paris junto a la basílica de Sacré Coeur, en la mayoría de sus bares o tabernas ilustres de la zona, anuncian con grandes letras, “VIN CHAUD” (vino caliente). El vino, lo acompañan de unos higos secos, ciruelas y uvas pasas, etc., previamente cocidos en el vino, muy parecido a nuestro vino caliente, por no decir igual, que goza de una gran aceptación por parte de los parisinos. Probé uno y estaba muy bueno, con una gran diferencia, ellos sí lo cobraban y bien cobrado.

         No se sabe con certeza, desde cuando se prepara el vino caliente en Vitoria. Lo más que he oído es: desde tiempo inmemorial. Algunos dicen, que lo trajeron ellos, los franceses, cuando estuvieron en Vitoria durante siete años, en la Guerra de la Independencia, que había más franceses que vitorianos, incluido el rey José I Bonaparte. Aunque yo me inclino más porque sería al revés, cuando estuvieron en Vitoria, lo cataron, les gustó y se lo llevaron a Francia, al igual que otras muchas cosas.

LA RECETA

         La manera de preparar el “vino caliente vitoriano” consiste en cocer en buen vino tinto, unas frutas escarchadas. Para ello, cocemos en un puchero y a fuego lento, un buen vino tinto al que se le añade: corteza de limón, canela en palo, azúcar, orejones, ciruelas, higos y uvas pasas, los más avezados, suelen verter a escondidas, alguna maldad sin que nadie se entere, como puede ser una copita de licor 43, pero esto se guarda en total secreto, que se hereda de padres a hijos. Se deja hervir, y cuando los frutos secos estén blandos se prende fuego al vino durante unos minutos con el fin de eliminar al máximo el alcohol. Se aparta del fuego y se deja reposar unas 24 horas. Al día siguiente se vuelve a calentar y se bebe bien caliente, para entrar en calor.

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