REV. DE PERRETXICOS ALAVÉS EN LA NOUBELLE CUISINE

El revuelto de perretxikos alavés, cumple perfectamente con las bases de la 

Nouvelle Cuisine” que allá por los años 70 doctrinó Paul Bocuse: 

LA COCINA DEL MERCADO, DEL DÍA Y ADQUIRIDA POR EL PROPIO COCINERO. No solo se adquieren en mercados y no en todos, es más, son muchos los que los recogen en el monte, no desvelando el lugar de un buen perretxikal ni a su mejor amigo, guardado en secreto, que se trasmite de padres a hijos como si del más preciado tesoro se tratase. 

QUE LOS PRODUCTOS SEAN DE TEMPORADA. No olvidemos que a los perretxikos se les conoce como setas de abril o seta de primavera. Y el refrán sabio dice: “los de abril para mí, los mayo para mi amo y los de junio para ninguno.” 

ES IMPORTANTISIMO QUE LOS ALIMENTOS CONSERVEN EL SABOR QUE LES ES PROPIO. Por esta razón no se añade ni ajo ni otro tipo de verdura u productos que desvirtúen su sabor característico. 

RECHAZAR LAS SALSAS PESADAS, LOS FONDOS PURIFICADOS, LOS FUMETS. ETC. ¿Qué salsa más excelsa y sabrosa que la del huevo, y un punto tan perfecto como el “baboso”? 

QUE LAS VERDURAS; LAS PASTAS, ETC… ESTEN AL DENTE. Y éste precisamente tiene que ser el punto del perretxiko, ni tan crudos que puedan ser indigestos, ni tan hechos que pierdan su sabor. 

LOS PERRETXIKOS EN ALAVA

       Perretxiko es el nombre con el que se conoce en Álava, a la seta “caloeybe gambosa”, un genérico que en euskera significa simplemente seta. Conocida en otros lugares como: seta de San Jorge, seta de primavera, seta de Orduña o “zizas”. 

          Para los alaveses, los perretxikos constituyen casi un “totem” de su gastronomía. Plato patrón, nunca mejor dicho ya que en las fiestas de su santo patrón, San Prudencio, este día, o la víspera, no puede faltar tan aromática seta en ninguna casa o restaurante que se precie (aunque con los tiempos que corren, el tema esta difícil). 

          El articulista vitoriano José María Sáenz de San Pedro decía: “Lo que le conviene a estos diminutos paracaídas clavados en la tierra, algo blancuzcos y benditamente camuflados entre el musgo y una yerba oscura que delata su presencia, es que sople un viento caluroso del sur o del solano”

          Allí por la parte de Laminoria, cerca de Iturrieta, en la Sierra de Inurriete, afirman los pontífices de tan imberbe champiñón es donde se crían con más primor y bien andanzas de égloga; que saben a gloria, vamos, y que no se nota ni que el tenedor que se lleve uno a la boca tenga púas. 

          Las bases para cocinar un buen revuelto de perretxicos siempre son las mismas, pero el punto del perretxiko y del cuajado del huevo siempre son diferentes, y aquí radica la dificultad y el buen hacer del cocinero o cocinera. 

          Los fundamentos para elaborar un revuelto de perrettxikos como mandan los cánones alaveses: 

– Sin ajo ni otro tipo de verduras, ni jamón, ni nada de nada, solo sal. 

– Partidos con las manos, con los dedos de ésta para ser más exactos. 

– El revuelto: los perretxikos bien rehogados a baja temperatura en aceite de oliva, el huevo poco cuajado, pero hecho, al remover, con cuchara de madera de boj, nunca metálica y el punto, lo que se conoce como: “baboso”, jugoso, nunca tortilla. 

– El revuelto para 4 o 5 comensales, no más. 

Y punto. 

LA IMPORTANCIA DEL DESCUBRIMIENTO

Timetoast

          El descubrimiento de América por los españoles provoco la difusión en todo el planeta de numerosas y diferentes espacies tanto animales como vegetales, propias de dos mundos totalmente diferentes que los ignoraban, con lo cual, la alimentación y la gastronomía en general se transformó con los intercambios beneficiosos entre colonizadores y colonizados.

          Los conquistadores llegaron con sus plantas y animales, con sus técnicas de cultivo y de cría, con la grasa de cerdo, el azúcar y su ajo.

          Los indios tenían una alimentación muy tradicional que fue ampliamente despreciada por los españoles (en un principio). Con productos tan comunes hoy en día como el maíz, las judías (alubias), las aves de corral, el pavo, los siropes y la miel, pimientos rojos y verdes, las frutas, calabazas y sus semillas, tomates, patatas, pescados, batracios, huevos, etc. Sin olvidar las bebidas preparadas con cacao, sin olvidar tampoco el consumo de carne humana los días de fiesta.

              Los productos agrícolas americanos aclimatados a su cultivo en Europa, pero también en otros continentes, han cambiado radicalmente nuestras costumbres alimentarias, que tan distintas fueron antes de que se hiciera habitual (aunque tardo), más bien imprescindible ya, el consumo de la patata, también el de la batata o boniato, del maíz, del tomate, del aceite de girasol, del ají o chile (pimiento picante), de diversas clases de judías o alubias, de los derivados del cacao, sobre todo del empleo del mítico grano indiano para la fabricación del chocolate, y de tantos frutos que hoy nos resultan tan familiares, como el aguacate, la chirimoya, la piña, la papaya, el cacahuete o la tuna de la familia de los cactus, muy utilizada en la gastronomía mexicana.

         De este encuentro nació la nueva cocina.   

CRISTO RESUCITADO CON EL HUEVO DE PASCUA

     Cuenta la leyenda, que Jesús después de ser crucificado y muerto, su cuerpo fue ungido por las Marías, Magdalena, Jacobi y Salomón, con aceite de oliva y 45 Kg., de especias aromáticas y envuelto en tela como una momia, para después, ser sepultado en el monte Gólgota en un hueco horadado en la roca, que les había cedido el rico judío y amigo de Jesús José de Arimatea. Cerraron la entrada de la tumba, deslizando sobre una depresión una gran piedra de 2 Tm., de peso, colocando a sus costados una unidad de soldados del ejército romano para salvaguardar la tumba. Pero, resulta que dentro de la cueva se quedó escondido y agazapado, un pequeño conejo que, sorprendido y muy asustado, ante lo que había visto, gente entrando y saliendo, las plañideras, hombres, mujeres y niños, todos llorando y muy tristes porque Jesús había muerto.

        El conejo se quedó allí, silencioso viendo el cuerpo de Jesús, lo veía y lo veía y, se preguntaba: ¿quién sería ese Jesús a quien tanto quiere toda la gente? Así pasó mucho rato mirándolo, durante todo el día y toda una noche, cuando de repente observo algo sorprendente: Jesús se levantó y se quitó las telas con las que había estado envuelto. Un ángel retiró la piedra que tapaba la entrada y Jesús salió de la cueva ¡más vivo que nunca! El conejo comprendió entonces que Jesús era el Hijo de Dios y decidió que tenía que avisar al mundo y a todas las personas que lloraban, que dejasen de llorar, ya no tenían que estar tristes porque Jesús había resucitado. Como los conejos no pueden hablar, se le ocurrió que, si les llevaba un huevo pintado, ellos entenderían el mensaje de vida y alegría, y así lo hizo. Desde entonces, según la leyenda, el conejo sale cada Domingo de Pascua a dejar huevos de colores y así recordar al mundo que Jesús resucitó y que hay que vivir alegres.

        Hoy en día, además de los huevos de colores, que se elaboran de chocolate, también se elaboran y se suelen regalar por estas fechas conejos de chocolate.

REBANADAS DE PARIDA…

Resultado de imagen de historia de las torrijas

El Comidista 

            La preparación de dulces estaba vinculada casi exclusivamente al calendario litúrgico judío, y así: En las juderías de Oriente próximo se consideraba como un postre exquisito las “rebanadas de parida o “Torrijas”, que hoy en día siguen siendo típicas su preparación en muchos lugares del Estado bajo este mismo nombre, generalmente durante la Cuaresma y por la Semana Santa. Por contra en Vitoria, no son semanasanteras, y no pueden faltar en ninguna casa particular, ni restaurante, ni sociedad gastronómica que se precie, pero, son carnavaleras o sea de carnaval y principalmente de martes de carnaval.  

         La primera referencia conocida a las torrijas o un producto similar, aparece en la obra de Apicio  (I d.C.), en la culinaria de la Antigua Roma.  

          Lope de Vega (1562-1635) menciona las torrijas en su trilogía dedicada al patrono de Madrid San Isidro Labrador, Relación de las fiestas que la insigne villa de Madrid hizo en la canonización de su bienaventurado hijo y patrón San Isidro…, uno de los personajes dice: «Si haziendo torrijas andan, será para la parida». El nombre de “rebanadas de parida”, se utilizaba porque se las daban a las parturientas para que les subiera la leche.

LA CARNE DE CABALLO ES …

Ver las imágenes de origen

misanimales.com 

          El caballo se había consumido con abundancia antes de su amansamiento, lo cual no llego hasta el final del cuarto milenio, aun, así y todo, comer carne de caballo es de lo más común en muchos países, aunque apenas se consume y aprecia en nuestro país. 

         Desde el momento que se cría al caballo esencialmente para la monta y para el tiro, se convierte este animal en un símbolo, casi en un dios. El consumo de su carne se ha considerado en muchos paises como el español, una especie de antropofagia o un crimen. Por contra, la carne de caballo siempre fue bienvenido en muchos países europeos y mundiales, es el caso de México, o de Argentina, uno de los pueblos más carnívoros de caballos delmundo, tanto para su consumo, como por las exportaciones de equinos por todo el mundo.  

          En Francia Napoleón hizo famoso al caballo. En París, los chefs de moda lo están incluyendo de nuevo en sus menús como en los tiempos de Bonaparte. Cheval, como los franceses lo llaman, está presente en la dieta gala desde que las tropas napoleónicas lo metieron en la soupe de cheval, cambiando la sal y la pimienta por la pólvora. Según la historia, el gusto por esta carne procede de la batalla de Eylau (1807), cuando el cirujano-jefe del ejército de Napoleón, barón Dominique-Jean Larrey, aconsejó a las tropas hambrientas que comieran la carne de los caballos que habían muerto en el campo de batalla. Los cocineros de campaña emplearon como condimento la pólvora de la artillería, lo que fundó la tradición del consumo de este animal. 

         A pesar de todo, España no es uno de los grandes consumidores de caballo de Europa, todo lo contrario. En España se consume muy poca carne de caballo. Motivo: En primer lugar, nuestras reticencias a consumir un animal que es todo nobleza. En segundo lugar y como continuación del primero, porque se le considera un animal doméstico, equiparable para muchos a una mascota, como un perro o un gato. 

La auténtica PAELLA. El plato peor tratado

Paella del restaurante Levante

         Son interminables los platos y recetas de arroz a lo largo y ancho de nuestra geografía. Nadie sabe quién inventó la paella y tantos y tantos guisos diferentes de arroz. Y como dice Antonio Civantos, la geografía española está llena de recetas de arroz y de vírgenes, más de once mil. Pero sin ninguna duda el más conocido y más internacional de cuantos existen es: “La paella”. Llamada así por el nombre del recipiente donde se elabora este plato, poco profundo, metálico y con dos asas, que luego le dará el nombre al guiso.

          La paella, la valenciana, la genuina, nacida en la loada alquería de la Planeta, descendiente como todos los platos regionales de los productos que proporcionaba y proporciona la madre naturaleza, en este caso a saber: arroz, tomates, pollos y conejos, una amplia variedad de judías, aceite de oliva, unas hebras de azafrán, agua, sal y punto pelota. Salvador Molina, además, incluye como ingredientes, al pato colorado salvaje, cuando se cazaba, la rata de la albufera (considerada como un bocado exquisito – actualmente prohibida -) y vaquetas (variedad de caracol serrano). Y tres condiciones elementales para la consecución de una buena paella:

         1.- Dominio del fuego.

         2.- Relación entre arroz y aceite.

           3.- Relación entre el agua y el arroz  

          La paella se elaboraba y en muchos lugares continúan haciéndolo así, al aire libre, cocinada con fuego de leña, los comensales sentados alrededor de ella, convirtiéndola en una mesa redonda sin mesa, donde todos comen con una cuchara de madera de boj de la misma paella.

          Pues bien, de la auténtica paella valenciana hemos pasado a las mixtas, las populares, portadoras de todo lo habido y por haber, a paellas desastrosas e irreverentes. A cualquier plato de arroz con lo que sea, le ponen el nombre de paella.

          El amigo Antonio Vergara, en relación con todo esto, dice: “Todas estas irreverencias culinarias nada tienen que ver con la paella que se elabora con tanta solemnidad y boato”.

          Rafael Vidal propietario del restaurante Levante, considera a la paella valenciana, pese a todas las virtudes anteriormente mencionadas, como el plato peor tratado tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Ante los muchos sacrílegos y auténticas barbaridades que cocinan bajo el nombre de Paella Valenciana, ha creado la – PLATAFORMA EN DEFENSA DE LA PAELLA VALENCIANA. –  Estableciendo una receta básica, elaborada a partir de aquellos ingredientes que estén presentes en todas y cada una de las paellas que se cocinen a lo largo de toda la geografía de la Comunidad Valenciana, tanto a nivel particular, como a nivel de los diversos restaurantes existentes:

Aceite

Pollo

Conejo

Tomate

“Ferradura” (judía verde plana)

“Garrofón” (alubia grande blanca)

Arroz

Azafrán

Agua

Sal

LA 1ª COMIDA DE LA HUMANIDAD, LA SOPA. ¿Se está perdiendo?

Julia y sus receta.com 

        Se dice que la sopa fue una de las primeras comidas de la humanidad.La historia de la misma surge desde que el hombre utilizaba el fuego para cocinar los alimentos en un medio liquido: el agua. A través de los siglos, los caldos y las sopas fueron modificándose en sabores, en los ingredientes, en la temperatura para tomarla según la poca del año. 

          Juana de Arco acostumbraba añadir unos trozos de pan al vino, costumbre o manía que estaba en consonancia con la gran afición  que existía por las sopas en general, las cuales se preparaban prácticamente con todo tipo de productos, y así podemos encontrar recetas de sopas de: tocino, guisantes, de pescado, de queso, con mostaza, de rábanos, de hinojo, de perejil, de membrillo, de remolacha, de berza, de espinacas, de habas, de leche, de manzana, de hacedera, de flor de saúco, de calabaza, de leche de almendras, etc., etc., etc., Podíamos encontrar recetas de sopa de todos los tipos y colores, sobre todo en los conventos, que fueron los auténticos maestros en lo que se refiere a la cocina de cuchara. En el siglo XIII los priores solían tomar cinco o seis sopas diferentes al día mientras que los novicios sólo podían tomar una. 

El domingo fue el día tradicional para degustar la sopa. Y así podemos comprobar la generosidad del rey Enrique IV de Francia (1594) con la gente humilde. Solía decir que su máximo objetivo era “que todos los franceses pudieran echar los domingos una gallina a la olla”.  

Hablando de sopas, una de las bases o preparaciones principales de la cocina medieval, fue el sofrito, que se condimentaba, por la inexistencia de aceite, a base de tocino graso, cebolla y puerro, una fórmula que hoy en día se mantiene tal cual en muchas zonas, incluido el tocino y sin la utilización del aceite, y que sería el inicio de una de las preparaciones más importantes en la cocina, desde esta época hasta nuestros días. 

EL AJO ¿ES BUENO?

Ajo, Bombillas, Hortalizas, Producir, Cosecha

    ¿Qué sería de Hispania en general sin el ajo?  Base del gazpacho, de la sopa llamada por antonomasia de ajo, de la sopa de cebolla y ajo para la gripe, la zurrukutuna (sopa de ajo con bacalao), la sopa vegana, la sopa de calabaza y ajo, de las frituras, el famoso refrito, etc., etc., etc. Pero, no todos los hispanos tenían o tienen la misma apreciación, y para ejemplo un botón, don Quijote no era muy amigo del ajo, y se le irritaba y agobiaba el alma con el olor que a ellos despedía la frígida Dulcinea, y a su fiel escudero Sancho le aconsejaba que no comiese ajo para que no sacasen por el olor su villanería.  

         Tampoco eran muy amigos de los ajos las mesas reales francesas, ni su alta cocina, puede decirse que apenas entra el ajo. Lo mis podemos decir de los ingleses que lo consideran repugnante al paladar británico. 

       Por el contrario, los egipcios lo consideraban como una legumbre divina. Entre los soldados romanos, llegó a ser símbolo de su vida militar, en la medicina de esta época le señalaban virtudes vermífugas (que tiene la propiedad defavorecer la expulsión de lombrices intestinales) y también febrífugas (aquellas que tienen la propiedad de calmar la fiebre). Una costumbre muy antigua, pero que aún perdura en muchos pueblos, consistía en frotar las camas con ajos, como mejor antídoto contra los chinches, (remedio para algunos peor aún que el maldito bicho).    

Pregunto San Pedro a Cristo, por que llamó al caracol CARA-COL; y dijo Cristo: porque cuando lo he criado, miraba para una col, que, si miraba hacia un ajo, le llamaría CARA-AJO.