FOIE-GRAS                              

        En primer lugar, por si existiese alguna duda, la traducción de la palabra francesa, foie – gras es, hígado graso​. Pero ojo, estamos hablando de un producto alimenticio, del hígado de un pato o ganso, “hipertrofiado”, o lo que es lo mismo, que ha sido especialmente sobrealimentado. Según la denominación francesa, se llama foie – gras, al hígado de pato, cebado o engordado por sonda, con maíz (alimentación forzada). Siendo este tipo de producción, muy controvertida por ciertos sectores de la sociedad, debido principalmente a las preocupaciones de bienestar animal sobre la alimentación forzada.

          Pero, es curioso, que un plato tan exquisito como es el foie gras, ojo, no lo cofundamos con el hígado sin más, tenga una historia tan antigua. Los antiguos egipcios y posteriormente los griegos, ya conocían las técnicas de engorde de ocas y patos para la producción y consumo del foie-gras. No cabe la menor duda de que cuando tomo cartas de naturaleza este producto, fue con los antiguos romanos, que lo apreciaban de tal forma que lo consideraban como uno de sus platos más exquisitos. Entre los muchos escritores que hablaron de él, citaremos a Plinio el Viejo (243-79 a. C.) el cual nos comenta en su libro “Naturae Historiarum”: Nuestros romanos conocían las ocas, únicamente por la bondad del hígado. “El hígado, aumenta de tamaño en ellas cuando se ceban, y una vez extraído éste, del animal, puede todavía aumentar más su tamaño introduciéndolo en leche con miel. Y uno se pregunta quien habrá descubierto una cosa tan rica, ¿habrá sido Escipión Metelo Cónsul, o, M. Seius caballeroromano…?”.

    PENCAS DE ACELGAS RELLENAS. INIGUALABLES

          Las pencas de acelga, es uno de los platos de los que más orgullosos podemos sentirnos, porque de una verdura tan modesta como es la acelga, logramos una auténtica obra de arte. Como decía, con las pencas de las acelgas elaboramos, un plato sencillo, humilde e igualitario, que comparte aceptación sin distinción de clase social. Resulta curioso que, en la mayoría de las preparaciones gastronómicas de verdura, lo que se utilice es la hoja y en la mayor parte de los casos, lo que se desecha es la penca. Sin embargo, en el caso que nos ocupa, esta parte es la estrella principal.

          Su preparación es muy sencilla. En primer lugar, limpiarla bien y cortarla en pequeños lingotes proporcionales, que harán de reducidos sándwiches. A continuación, entre penca y penca se pondrá un relleno suave y meloso, como requiere la parte tersa de la acelga, que reclama suavidad en sus sabores para que predomine el suyo propio El relleno que yo recomiendo, sería a base de una fina loncha de jamón ibérico de jabugo y encima, una muy fina loncha de queso Idiazabal (recortado al igual que el jamón y de igual rectángulo que la acelga). Rebozamos la penca de acelga rellena, y la freímos el aceite de oliva, hasta que tome un tono doradito, Acompañante imprescindible, una salsa a base de cebolla y ajo muy picaditos y un poco de vino blanco, recomendándose ligarla con un poco de la hoja de la acelga, salpimentar y pasar todo por la batidora y a continuación por el chino, hasta lograr una salsa, suave, ligera y aterciopelada con el espectáculo de una salsa totalmente verde es inigualable.

               LAS RANAS, AHÍTAS DE HISTORIAS

            Las ranas y sus ancas han sido uno de los aperitivos más típicos de Álava, principalmente de Vitoria-Gasteiz, por el contrario, los vascos de la vertiente cantábrica, no sólo desdeñaban este plato, sino que casi lo repugnaban, por el contrario, los de la vertiente mediterránea, los navarros y franceses (los ingleses las odian) han sido, unos auténticos entusiastas y fervientes consumidores de tal batracio.

            En la actualidad, es una especie protegida, severas normas prohíben taxativamente su caza, aunque en algunos supermercados las puedes encontrar congeladas, yo concretamente las he comprado en Macro (reconozco que no sé de dónde vienen, si son de granjas, de acuarios, etc.).

            Y ese capricho para algunos, ha pasado a hacer las delicias gastronómicas de miles de aves acuáticas que han encontrado su hábitat deseado en nuestros pantanos, ríos, estanques, charcas, humerales, etc. Las ranas, por su parte, pueden croar a sus anchas en las noches estivales.

          Lo que hay que reconocer, es que es un animal curioso y ahíto de historias nuestra simpática ranita; desde su conversión en príncipe encantado, pasando por ginecólogo perfecto que predecía como nadie el embarazo en las mueres, o fiel servidor de Galvani en sus experiencias para encontrar la fuerza eléctrica, o la base para descubrimientos posteriores como el teléfono, el telégrafo, el cinematógrafo, el gramófono, la luz eléctrica, la electro-química, electromagnetismo y no sé cuántas cosas más (el doctor Luigi Galvani, en el año 1780, demostró que los músculos de las ranas, podrían contraerse con electricidad, lo que sentó las bases para la electrofisiología). Y así como decía anteriormente, hasta convertirse en el sustento imprescindible para el mantenimiento y conservación de nuestras zonas de aves acuáticas. Sin olvidarnos, por supuesto, de la versión en hierro del difícil juego de la rana, hasta hace no muchos años popular esparcimiento en cervecerías, patios de bares, etc.

     EL BRINDIS, TAN ANTIGUO…

En estas fechas, millones de copas, chocan al unísono, desatando un sonido único, el sonido del brindis. Brindar, es sin duda, el acto más sencillo y significativo de todos los rituales, secuencias o actividades que implican sin palabras, una celebración compartida.

          Y, ¿a quién se le ocurrió, o como se origino un cosa tan sencilla y tan significativa? Al parecer, ya los antiguos griegos alzaban sus copas con vino, en honor a sus dioses (considerándolo un don divino), como símbolo de unión. En la antigua Roma, en los banquetes, el anfitrión probaba el vino antes que nadie, y brindaba por todos los asistentes, pero, sin chocar las copas.

          Según cuenta el grupo “La Rioja Alta, S. A:” La palabra brindis que significa literalmente “te lo ofrezco” no llego a Europa hasta el siglo XVI, cuando los solados de los tercios españoles, tras una victoria militar en Flandes, alzaron sus copas exclamando “Te lo ofrezco”.  

  LITIRUELAS

          La cocina alavesa, tiene dos alimentos que se identifican por su nombre, los chichiquis y las litiruelas. Pero, hablemos hoy de las litiruelas, conocidas en otros lugares como lecheras o lechezuelas, también se las identifica en alguna zona como mollejas.

          Las litiruelas son un plato entrañable, no sólo por íntimo, amable, sencillo, que gusta a todos, sino por la connotación que conlleva de entraña. Porque no olvidemos que las litiruelas son una de las entrañas más veneradas de toda la cocina mundial. Gusta tanto a chicos como a mayores, aunque poca gente sabe ubicarlas en el animal. Pues bien, las litiruelas son una glándula del timo que posee dos lóbulos: cervical y pectoral. De ahí las dos clases de litiruelas existentes: las del cuello, que están situadas en la cavidad superior del esternón por detrás de él, y las del corazón.

           La litiruela, es una glándula sin conducto de secreción. Está muy desarrollada en los animales jóvenes, y disminuye progresivamente a medida que aumenta la edad del animal, de forma que se encuentra como atrofiada en los adultos y apenas visible cuando son viejos, alcanzando su máximo desarrollo en la adolescencia. Con respecto a las diferencias existentes a la hora de degustarlas en función de si son de la zona del corazón o del cuello, sobre todo las de ternera, no es tan fácil. Las de cordero, son prácticamente indiferenciables, y las de ternera tienen sus peculiaridades. La marquesa de Parabere se decantaba por las redondas, las de la parte del corazón, a las que consideraba más suculentas. Por el contrario, la mayoría de los cocineros prefieren las alargadas, las de la parte del cuello, que las consideran más sabrosas.

          No se sabe bien, ni mucho menos, cuál es la función de estas glándulas, aparte de proporcionarnos inmensas satisfacciones en la mesa. Los más afamados cocineros o cocineras, las incluyen en sus cartas con recetas tan sugestivas como, litiruelas al vino de marsala, o al oloroso, litiruelas con hongos, litiruelas braseadas con trufa, o las alcachofas rellenas de habas con litiruelas. o las genialidades de Paul Bocuse: tarrina de litiruelas con pistachos, litiruelas con cangrejos de río y guisantes, o los escalopes de litiruela salteados ‘poêlée’, y así podríamos continuar con un sinfín de recetas.

           En Euskadi en general y en Álava en particular, la preparación más común es, salteadas en la sartén con aceite de oliva, un poco de ajo y perejil picados, pan rallado y sal, y a disfrutar.

¿COMO SE INICIÓ Y SE COCÍNAN LAS PATATAS?

          Las patatas en sus inicios comenzaron a comerse asadas, conocidas como: “las viejas chuletas de huerta”. Se vendían por las calles, como ahora se hace con las castañas. Desde entonces hasta nuestros días la patata ha formado parte de infinidad de guisos, frituras, acompañamientos, incluso dulces y hasta helados. ¿Pero, a que se debe todas estas virtudes?, aquí está la cuestión.  La patata, es como una esponja y, al igual que el pan o el arroz, absorbe todos los sabores. Cuando la combinamos con pescado sabe a pescado, cuando es con carne a carne, con verduras, frutas, dulces, etc. Lógicamente sabe a lo que acompaña. Si ponemos una cama de patatas panadera en el fondo de un asado estarán muy ricas y sabrán a cordero, lechazo o a lo que se ase. Los exquisitos y sublimes purés de patata francesa saben exclusivamente a sus acompañantes, mantequilla, leche, nuez moscada y un poquito de sal. Las únicas patatas, que se pueden salvar, aunque el tema es peliagudo, son las fritas, pero ojo con las fritangas.

          Una de las pocas fórmulas para disfrutar del sabor genuino de la patata es con la preparación de las ‘patatas a la alavesa’. Pero no se alarmen por su sencillez y pruébelas. Para su preparación, es condición imprescindible que la patata sea de buena calidad y de cocer ¿ojo!, no para asar En primer lugar, echar en agua hirviendo unas patatas peladas, cascadas y un poco de sal. Cuando estén blandas y en su punto, poner una sartén en el fuego con unos cuadraditos de tocino sin beta, aplastar con un tenedor hasta que suelten toda la grasa, apartar del fuego y añadir una cucharada de pimentón. Remover y verter en el puchero con las patatas, remover de nuevo y a disfrutar del sabor de la patata.

   Para la Navidad: Pino o Acebo

          Tradicionalmente, el árbol más común y significativo para decorar la navidad, suele emplearse el abeto, conocido por su forma piramidal y su hoja perenne en forma de aguja, o también el árbol de pino con copa piramidal y sus ramas con hojas de aguja y también perennes.

          La costumbre de decorar un árbol durante el invierno y posteriormente durante la Navidad, se remonta a celebraciones paganas del solsticio de invierno, donde los arboles o arbustos de hoja perenne, simbolizaban la vida y la luz en medio de la oscuridad. Estos árboles eran vistos como símbolo de la victoria de la vida sobre la muerte, y fueron adoptados y transformados por el cristianismo a lo largo de los siglos.

           Según el historiador David Bertaina, los árboles de Navidad estaban originalmente inspirados en el «árbol del paraíso«. Las obras de teatro medievales que representaban la historia de Adán y Eva el 24 de diciembre, día de ambos personajes bíblicos en el calendario litúrgico de la Iglesia Católica. En dichas obras, se utilizaba en el escenario un árbol decorado con manzanas (que representaban el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal y, por tanto, el pecado original que Cristo quitó) y obleas de pastelería (representando la Eucaristía y la salvación). Con el paso del tiempo, la gente empezó a colocar réplicas del árbol del paraíso en sus hogares.

          El otro arbusto o árbol pequeño que decora las Navidades es el acebo. Desde la más remota antigüedad, el acebo se ha utilizado para elaborar coronas y decoraciones para celebrar el solsticio de invierno. A lo largo del tiempo, esta práctica evolucionó, y hoy en día, el acebo se encuentra en numerosas decoraciones navideñas, convirtiéndose este pequeño árbol en un símbolo de la Navidad. Sus hojas espinosas y sus bayas (bolitas) rojas que aparecen en el invierno y lo convierten en muy decorativa y alegre. Sin embargo, ¡ojo!, es muy importante tener en cuenta que estos alegres frutos rojos, son tóxicos y deben ser colocados fuera del alcance de niños y mascotas.

 EL FRESNO, EL ARBOL DE LA BUENA SUERTE

El fresno es un árbol bello, considerado como símbolo de buena     suerte en algunas culturas. Es un árbol que, según la mitología germana, sostiene al mundo. Ampliamente reconocido como el “árbol de la buena suerte”, un título que proviene de antiguas creencias populares, que atribuían a este árbol la capacidad de atraer la fortuna y alejar las desgracias. Su imponente tamaño y su denso follaje, lo convierten en una opción ideal para brindar sombra, lo que lo hace especialmente valioso en parques, jardines y espacios públicos.

Su madera blanca, dura y tenaz, de fibras largas, madera resistente y flexible, ha sido utilizada históricamente para la fabricación de útiles de labranza, para piezas cimbradas y curvadas, es el caso de unas buenas sillas, mesas, muebles de ebanistería fina, y elementos deportivos como, remos, esquís, arcos, bates de béisbol etc.

Machu Picchu. Donde los dioses se convirtieron en montañas

          Machu Picchu ‘monte o pico viejo’,  es el nombre contemporáneo que se da a un antiguo poblado incaico, construido antes del siglo XV, en la cordillera Oriental del sur del Perú, en la cadena montañosa de los Andes a 2.430 metros sobre el nivel del mar y a unos 130 km. de la ciudad de Cusco.

          Machu Picchu está considerado, como una obra maestra tanto de la arquitectura, como de la ingeniería, gracias a sus peculiares características arquitectónicas y paisajísticas. Machu Picchu fue construido en el estilo Inca clásico, con paredes de piedra seca pulida, y a su alrededor se ha tejido un auténtico velo de misterio sobre el lugar, su construcción, etc., que ha dado lugar a ser publicado en buena parte de la literatura, lo que le ha convertido en uno de los destinos turísticos más famosos del planeta, así como una de las siete maravillas del mundo moderno.

Su localización se la debamos ha Hiram Bingham que en el año 1911,  descubrió las ruinas de una espléndida ciudad inca entre los abruptos macizos andinos. En ella se ha encontrado tanto un lugar reservado a las vírgenes del sol como una residencia del inca Pachacuti o un singular centro sagrado.

                     Toth el dios de la escritura

          Toth es el dios egipcio de la escritura, al que se le atribuye su invención, lo que le convierte en el patrón de los escribas. Conocido por su papel como mediador en tre los dioses y los humanos. Thot se representa como un hombre con cabeza de ibis (pájaro) o de babuino (mono), sus animales sagrados.

          A menudo se le ve sosteniendo un pincel y una tablilla de sescritura, simbolizando su papel como escriba de los dioses, sosteniendo un pincel y una tablilla de escritura, simbolizando su papel como escriba de los dioses.