Tenemos que remontarnos al año 1324, fecha en la que las bodegas de Jerez, para clarificar los vinos empleaban masivamente claras montadas a punto de nieve. Las yemas sobrantes se las regalaban a los conventos de monjas, entre ellos el Convento de Espíritu Santo de Jerez de la Frontera, como grandes maestras de la cocina, elaboraron entre otras especialidades el famoso “Tocino de cielo”. Este nombre se debe a su delicado aspecto, su textura y obviamente a su origen «religioso”.
Cuentan los cronistas, que Moctezuma rey del pueblo azteca, tomaba chocolate en abundancia y con evidentes muestras de satisfacción, y los españoles que habitaban allí comentaban, el caudillo azteca es un tigre con las mujeres, y para aumentar debidamente su rendimiento viril, toma todos los días chocolate, y así se demuestra como atiende debidamente a sus múltiples mujeres. ¡Se contaba que llegó a tener, al mismo tiempo, mas de 150 concubinas embarazadas!
Tomar nota de como consumían el chocolate los aztecas. En primer lugar, molían el cacao (con un intenso sabor amargo) y lo mezclaban con guindillas picantes, especias diferentes y vainillas entre otras cosas, lo removían bien removido, logrando una masa líquida y espumosa. Y así fue recibido Hernán Cortés en México, le ofrecieron una bebida muy amarga que obtenían de las almendras de una planta que actualmente llamamos cacao, el cual al parecer no fue muy agradable para el gusto de Cortes, ni lo sería para el nuestro. Le faltaba algo que cambiase ese sabor tan potente y amargo, y las monjas del convento mexicano de Guajaca, tuvieron la inspiración “divina” de añadirle azúcar llevado desde Canarias. Fue total el éxito de esta nueva y revolucionaria preparación y uno de los grandes placeres del paladar, el chocolate, y sus comentarios decían así de el, “es cosa loca lo que en aquella tierra le aprecian, y las españolas hechas a la tierra se mueren por él”.
En la poesía medieval, el vino y sus efectos negativos, juegan un papel destacado sobre todo cuando el bebedor es una mujer, ya que el beber mucho es cualidad del hombre y tacha (defecto existente) en la mujer.
Hace la friolera de 9.000 años, los antiguos pobladores de Oriente Próximo, (laregión más cercana al Mediterráneo, compuesta por países como: Líbano, Israel, Turquía, Jordania, Siria, Irak, Irán y la península de Arabia), considerados con más historia que ningún otro pueblo. Dieron origen al pastoreo, a la agricultura y posteriormente a la escritura, y con ella a la civilización, consiguiendo por primera vez, domesticar a una serie de animales salvajes. Los primeros en ser domesticados, fueron los perros, después cabras y ovejas, mas adelante cerdos, vacas y caballos, consiguiendo así vivir junto a ellos, con lo que se logro que el ganado ya no salvaje, se alimentase de las buenas y las malas hiervas que tenían en sus terrenos. Una vez adecentados estos, el ganado se transformó en carne nutritiva, construyéndose de esta forma una despensa andante, un almacén de nutrientes concentrados, al que podía recurrir cuando fuera necesario.
Junto a este gran avance en la alimentación, en esta misma época, con la poda por los animales de matos y hiervas, comenzaron a crecer un gran número de semillas nutrientes, empezando así el cultivo de unos cuantos cereales como la cebada, el trigo, el arroz y el maíz. Este fue el inicio de la agricultura.
El descubrimiento de la cerveza se la debemos a los sumerios, pero ¿Y quiénes eran los sumerios? Los sumerios fueron una civilización que se desarrolló, entre el V y el II milenio a.C., en la región conocida con el nombre de Baja Mesopotamia, entre los ríos Tigris y Éufrates, Los sumerios, pueblo muy inteligente, pioneros, tanto en la escritura como en las matemáticas y descubridores de la cerveza. Según los historiadores, conocían al menos nueve tipos de cerveza el «siraku» sumerio, que elaboraban principalmente a base de cebada y emmer, una variedad de trigo.Cuentan unas antiguas tablas que datan de 4000 años antes de Cristo que esta bebida era capaz de poner a la gente alegra, feliz y extrovertida.
Aunque son los egipcios los que la consagran como la bebida de todos los niveles sociales, que se ofrecen incluso a los dioses y acompaña a los muertos. Los egipcios, recogieron sabiamente los métodos de los sumerios y elaboraron una bebida llamada «zythum», lograda a partir de la cebada, con los añadidos del azafrán, la miel, el jengibre y el comino principalmente.
¿La guindilla es tan perjudicial como parece por su acción picante? Según el medico y estudioso de este tema David Graham Este es un tema muy candente, el endoscopio revela, que, así como la aspirina ataca la pared estomacal, la guindilla no tiene ninguna acción corrosiva visible.
El principal componente picante de la guindilla es la capsaicina, y esta no tiene ningún efecto visible sobre el intestino. Por el contrario, la salsa tabasco, depositada directamente en el interior del estómago, origina una inflamación de la pared. ¿Y por qué? Porque tiene ácido acético.
Así, las guindillas, excitan las fibras nerviosas principalmente en la boca. Con lo cual, no hay que tener miedo al utilizar las guindillas, es más, estimulan la salivación, activando el transito intestinal, también, hay que decirlo, provocan sensaciones de picor anal.
Conclusión. No hay que tener temor de utilizar la guindilla. Su fuego no nos consumirá.
Siempre redonda y amarilla, por lo que se le ha respetado y adorado como símbolo solar. Estando presente como un gran plato en una mesa o congregado a varios consumidores expectantes en la barra de un bar. Puede ser con cebolla o sin cebolla, poco hecha y muy jugosa, o muy hecha, adornada con pimiento verde o rojo que piquen o no pique, calentita o templada incluso fría, por que no, y con muchos seguidores si es en bocadillo. Quizás sea el plato más versátil y que gusta a todo el mundo.
Indiscutiblemente, la aceituna es la reina de las cosas de picar. Nos sorprendería y asombraría lo que puede dar de sí hablar de una simple aceituna: color, tamaño, aliño, relleno, etc. Las aceitunas pueden ser desde diminutas hasta gigantescas. En colores, pueden alcanzar, toda la gama de verdes, hasta los mas intensos negros, rojizos, grises. A la hora de prepararlas, en lo que se conoce como aliño, cada maestrillo tiene su librillo, aportando diversas formulas y preparaciones. Con diferentes especias y aliños. Pueden se con hueso o si hueso conocidas como desalmadas y rellenas de pimientos, anchoas o almendras principalmente.
La manera más usual de comerlas es: simplemente con los dedos índice y pulgar, aunque esto requiere una servilleta de papel. También podemos suprimir la servilleta con la utilización mas fina y elegante del palillo. Con lo cual entramos ya en el apasionante mundo de los pinchos y las banderillas, pero esto, es harina de otro costal.
El all-i-olli (que significa ‘ajo y aceite’) es una salsa que solo lleva ajos, aceite de oliva y sal. Es la salsa Mediterránea por excelencia. Su origen se remontaría a los tiempos de la antigua Roma, que a su vez los romanos la habrían obtenido de los egipcios.
El allí-i-olli es la salsa perfecta para acompañar numerosas preparaciones, en especial aquellas basadas en pescados o mariscos, aunque también acompañan a carnes, especialmente de caza.
Para lograr un buen all-i-olli, es imprescindible, disponer de un mortero de mármol o de loza, ¡ojo!, nunca de madera. Por el contrario, la maza, esa sí de madera.
Los pasos a seguir para lograr un buen all-i-olli serían: si lo quieres suave, con tres ajos será suficiente, si lo quieres fuerte, entre 6 y 9 (a gusto del consumidor), pero, el all-i-olli, tiene que ser fuerte. El aceite de oliva virgen, entre ¼ a ½ litro según la cantidad que se quiera hacer.
Su preparación es muy sencilla, pero, necesita mucho amor. Una vez pelados los ajos, los machacamos en el mortero con un poco de sal, hasta conseguir una pasta fina. A continuación, vertemos el aceite con una mano poco a poco, con un chorrito muy fino, mientras con la otra mano removemos con la maza, sin parar, ¡ojo!, siempre en el mismo sentido.
Según los grandes cocineros, el recipiente donde se prepara el caldo,tiene que estar tapado o cerrado, porque si no, se enturbia. Y aunque yo ignoro la razón, es cierto que, si no lo tapas, se enturbia. Y en caso de enturbiarse, ¿Cómo se clarifica? La solución es muy sencilla. Levantamos unas claras de huevo a punto de nieve (muy batidas con batidora) y las añadimos al caldo enturbiado, y veremos como las partículas que enturbian al caldo, se adhieren alrededor de las claras a punto de nieve. Escurrimos las claras con una espumadera y tendremos un caldo limpio y transparente.