
En la actualidad, al menos en las sociedades desarrolladas, en las que tanto hombres como mujeres no dependen directamente de los animales de caza para poder cubrir sus necesidades alimenticias, ha propiciado que la caza como tal, se encuentre, a día de hoy, en el punto de mira de numerosos colectivos sociales. Los incuestionables derechos de los animales, son muy cuestionados por algunos que lo consideran una forma de diversión, cruel, propia de tiempos pasados, a lo que añadiría; y que era la única manera de subsistir. Para otros, por el contrario, la caza, está considerada como un deporte y una gran afición, que continúa apasionando a miles y miles de aficionados, que ven en ella una forma de ocio que les apasiona. Lo que queda claro es que levanta, por igual, odios y pasiones, amor y odio, movilizando a numerosos detractores y defensores, respectivamente.
