LITIRUELAS

          La cocina alavesa, tiene dos alimentos que se identifican por su nombre, los chichiquis y las litiruelas. Pero, hablemos hoy de las litiruelas, conocidas en otros lugares como lecheras o lechezuelas, también se las identifica en alguna zona como mollejas.

          Las litiruelas son un plato entrañable, no sólo por íntimo, amable, sencillo, que gusta a todos, sino por la connotación que conlleva de entraña. Porque no olvidemos que las litiruelas son una de las entrañas más veneradas de toda la cocina mundial. Gusta tanto a chicos como a mayores, aunque poca gente sabe ubicarlas en el animal. Pues bien, las litiruelas son una glándula del timo que posee dos lóbulos: cervical y pectoral. De ahí las dos clases de litiruelas existentes: las del cuello, que están situadas en la cavidad superior del esternón por detrás de él, y las del corazón.

           La litiruela, es una glándula sin conducto de secreción. Está muy desarrollada en los animales jóvenes, y disminuye progresivamente a medida que aumenta la edad del animal, de forma que se encuentra como atrofiada en los adultos y apenas visible cuando son viejos, alcanzando su máximo desarrollo en la adolescencia. Con respecto a las diferencias existentes a la hora de degustarlas en función de si son de la zona del corazón o del cuello, sobre todo las de ternera, no es tan fácil. Las de cordero, son prácticamente indiferenciables, y las de ternera tienen sus peculiaridades. La marquesa de Parabere se decantaba por las redondas, las de la parte del corazón, a las que consideraba más suculentas. Por el contrario, la mayoría de los cocineros prefieren las alargadas, las de la parte del cuello, que las consideran más sabrosas.

          No se sabe bien, ni mucho menos, cuál es la función de estas glándulas, aparte de proporcionarnos inmensas satisfacciones en la mesa. Los más afamados cocineros o cocineras, las incluyen en sus cartas con recetas tan sugestivas como, litiruelas al vino de marsala, o al oloroso, litiruelas con hongos, litiruelas braseadas con trufa, o las alcachofas rellenas de habas con litiruelas. o las genialidades de Paul Bocuse: tarrina de litiruelas con pistachos, litiruelas con cangrejos de río y guisantes, o los escalopes de litiruela salteados ‘poêlée’, y así podríamos continuar con un sinfín de recetas.

           En Euskadi en general y en Álava en particular, la preparación más común es, salteadas en la sartén con aceite de oliva, un poco de ajo y perejil picados, pan rallado y sal, y a disfrutar.

¿COMO SE INICIÓ Y SE COCÍNAN LAS PATATAS?

          Las patatas en sus inicios comenzaron a comerse asadas, conocidas como: “las viejas chuletas de huerta”. Se vendían por las calles, como ahora se hace con las castañas. Desde entonces hasta nuestros días la patata ha formado parte de infinidad de guisos, frituras, acompañamientos, incluso dulces y hasta helados. ¿Pero, a que se debe todas estas virtudes?, aquí está la cuestión.  La patata, es como una esponja y, al igual que el pan o el arroz, absorbe todos los sabores. Cuando la combinamos con pescado sabe a pescado, cuando es con carne a carne, con verduras, frutas, dulces, etc. Lógicamente sabe a lo que acompaña. Si ponemos una cama de patatas panadera en el fondo de un asado estarán muy ricas y sabrán a cordero, lechazo o a lo que se ase. Los exquisitos y sublimes purés de patata francesa saben exclusivamente a sus acompañantes, mantequilla, leche, nuez moscada y un poquito de sal. Las únicas patatas, que se pueden salvar, aunque el tema es peliagudo, son las fritas, pero ojo con las fritangas.

          Una de las pocas fórmulas para disfrutar del sabor genuino de la patata es con la preparación de las ‘patatas a la alavesa’. Pero no se alarmen por su sencillez y pruébelas. Para su preparación, es condición imprescindible que la patata sea de buena calidad y de cocer ¿ojo!, no para asar En primer lugar, echar en agua hirviendo unas patatas peladas, cascadas y un poco de sal. Cuando estén blandas y en su punto, poner una sartén en el fuego con unos cuadraditos de tocino sin beta, aplastar con un tenedor hasta que suelten toda la grasa, apartar del fuego y añadir una cucharada de pimentón. Remover y verter en el puchero con las patatas, remover de nuevo y a disfrutar del sabor de la patata.

   Para la Navidad: Pino o Acebo

          Tradicionalmente, el árbol más común y significativo para decorar la navidad, suele emplearse el abeto, conocido por su forma piramidal y su hoja perenne en forma de aguja, o también el árbol de pino con copa piramidal y sus ramas con hojas de aguja y también perennes.

          La costumbre de decorar un árbol durante el invierno y posteriormente durante la Navidad, se remonta a celebraciones paganas del solsticio de invierno, donde los arboles o arbustos de hoja perenne, simbolizaban la vida y la luz en medio de la oscuridad. Estos árboles eran vistos como símbolo de la victoria de la vida sobre la muerte, y fueron adoptados y transformados por el cristianismo a lo largo de los siglos.

           Según el historiador David Bertaina, los árboles de Navidad estaban originalmente inspirados en el «árbol del paraíso«. Las obras de teatro medievales que representaban la historia de Adán y Eva el 24 de diciembre, día de ambos personajes bíblicos en el calendario litúrgico de la Iglesia Católica. En dichas obras, se utilizaba en el escenario un árbol decorado con manzanas (que representaban el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal y, por tanto, el pecado original que Cristo quitó) y obleas de pastelería (representando la Eucaristía y la salvación). Con el paso del tiempo, la gente empezó a colocar réplicas del árbol del paraíso en sus hogares.

          El otro arbusto o árbol pequeño que decora las Navidades es el acebo. Desde la más remota antigüedad, el acebo se ha utilizado para elaborar coronas y decoraciones para celebrar el solsticio de invierno. A lo largo del tiempo, esta práctica evolucionó, y hoy en día, el acebo se encuentra en numerosas decoraciones navideñas, convirtiéndose este pequeño árbol en un símbolo de la Navidad. Sus hojas espinosas y sus bayas (bolitas) rojas que aparecen en el invierno y lo convierten en muy decorativa y alegre. Sin embargo, ¡ojo!, es muy importante tener en cuenta que estos alegres frutos rojos, son tóxicos y deben ser colocados fuera del alcance de niños y mascotas.

 EL FRESNO, EL ARBOL DE LA BUENA SUERTE

El fresno es un árbol bello, considerado como símbolo de buena     suerte en algunas culturas. Es un árbol que, según la mitología germana, sostiene al mundo. Ampliamente reconocido como el “árbol de la buena suerte”, un título que proviene de antiguas creencias populares, que atribuían a este árbol la capacidad de atraer la fortuna y alejar las desgracias. Su imponente tamaño y su denso follaje, lo convierten en una opción ideal para brindar sombra, lo que lo hace especialmente valioso en parques, jardines y espacios públicos.

Su madera blanca, dura y tenaz, de fibras largas, madera resistente y flexible, ha sido utilizada históricamente para la fabricación de útiles de labranza, para piezas cimbradas y curvadas, es el caso de unas buenas sillas, mesas, muebles de ebanistería fina, y elementos deportivos como, remos, esquís, arcos, bates de béisbol etc.

Machu Picchu. Donde los dioses se convirtieron en montañas

          Machu Picchu ‘monte o pico viejo’,  es el nombre contemporáneo que se da a un antiguo poblado incaico, construido antes del siglo XV, en la cordillera Oriental del sur del Perú, en la cadena montañosa de los Andes a 2.430 metros sobre el nivel del mar y a unos 130 km. de la ciudad de Cusco.

          Machu Picchu está considerado, como una obra maestra tanto de la arquitectura, como de la ingeniería, gracias a sus peculiares características arquitectónicas y paisajísticas. Machu Picchu fue construido en el estilo Inca clásico, con paredes de piedra seca pulida, y a su alrededor se ha tejido un auténtico velo de misterio sobre el lugar, su construcción, etc., que ha dado lugar a ser publicado en buena parte de la literatura, lo que le ha convertido en uno de los destinos turísticos más famosos del planeta, así como una de las siete maravillas del mundo moderno.

Su localización se la debamos ha Hiram Bingham que en el año 1911,  descubrió las ruinas de una espléndida ciudad inca entre los abruptos macizos andinos. En ella se ha encontrado tanto un lugar reservado a las vírgenes del sol como una residencia del inca Pachacuti o un singular centro sagrado.

                     Toth el dios de la escritura

          Toth es el dios egipcio de la escritura, al que se le atribuye su invención, lo que le convierte en el patrón de los escribas. Conocido por su papel como mediador en tre los dioses y los humanos. Thot se representa como un hombre con cabeza de ibis (pájaro) o de babuino (mono), sus animales sagrados.

          A menudo se le ve sosteniendo un pincel y una tablilla de sescritura, simbolizando su papel como escriba de los dioses, sosteniendo un pincel y una tablilla de escritura, simbolizando su papel como escriba de los dioses. 

Toth el dios de la escritura

          Toth es el dios egipcio de la escritura, al que se le atribuye su invención, lo que le convierte en el patrón de los escribas. Conocido por su papel como mediador en tre los dioses y los humanos. Thot se representa como un hombre con cabeza de ibis (pájaro) o de babuino (mono), sus animales sagrados.

          A menudo se le ve sosteniendo un pincel y una tablilla de sescritura, simbolizando su papel como escriba de los dioses, sosteniendo un pincel y una tablilla de escritura, simbolizando su papel como escriba de los dioses. 

   EL TURRÓN

          Estamos muy cerca de la navidad, hasta tal punto, que la lotería nacional de navidad, ya está a la venta y algunas calles ya están engalanadas con las luces de Navidad. Con lo cual podemos hablar de uno de los postres españoles más representativos de las Navidades, el “Turrón. Su origen se les atribuye a los árabes, basándose en sus dos productos principales y primordiales, la miel pura de abeja y la almendra tan utilizados en Al-Ándalus. La primera referencia documentada de su versión española nacerá en Alicante alrededor del siglo XVI, se piensa que los árabes la trajeron a la costa mediterránea con mucha anterioridad.

          La manera tradicional de elaborar el turrón tanto el conocido como “Duro” o el “Blando” es prácticamente la misma, lo único que cambia es que, en el duro, la almendra esta entera y en el blando conocido como el de Jijona la almendra está totalmente triturada y pulverizada.

         EL HUMANISMO

          Yo como titulado en Ciencias Humanas = Humanismo, voy a explicar lo que muchos me preguntan, ¿Qué es el humanismo? El humanismo fue un movimiento filosófico, artístico y cultural surgido en la Europa de los siglos XIV – XV, basado en la integración de ciertos valores y prácticas recuperados de la Antigüedad Clásica. Algunos de sus precursores y representantes más famosos son: Dante Alighieri, Francesco Petrarca y Giovanni 

        El humanismo surgió en Grecia con Sócrates, cuando éste orientó la Filosofía a ocuparse en los temas del hombre, originando la “paideia” (educación, saber ser, saber hacer) pasando este ideal educativo a Roma: Cicerón tradujo este término por humanitas, y de aquí viene «humanismo» y «humanidades».

        Este humanismo clásico grecorromano fue reavivado en Europa en los siglos XIV-XVI por el humanismo renacentista, pretendiendo sintetizar todo aquello que constituye «lo esencial humano”, rompiendo con la fuerte influencia que ejerció la Iglesia católica en todos los órdenes de la vida durante la Edad Media, intentando liberar al ser humano de las rígidas reglas del cristianismo de la época medieval. Oponiéndose a que Dios era el resto de la vida, siendo el ser humano en torno al cual gira la vida social.

        Con lo que podríamos definir el humanismo como un movimiento que potencia los valores humanos, “lo esencial humano”, el interés por lo antiguo, el arte, la cultura, el deporte, la ciencia, la política, las letras en general, lo intelectual, filosófico y cultural que valoran al ser humano y la condición humana, relacionado con la generosidad, la compasión y la preocupación por la valoración de los atributos y las relaciones humanas, valorar al ser humano y a la condición humana.

  LA SAL Y EL SALARIO

         Hablar de la sal, es hablar de un producto, que posiblemente no haya hecho historia, pero ha contribuido a ella. La única “roca” comestible, la “sal gema” o sal de roca, gema significa piedra preciosa y la sal, patrimonio cultural, merece el sobrenombre de: “el oro blanco”.   Y yo, como buen alavés, hablar de la sal, es hacer historia con una de nuestras joyas más importantes, Salinas de Añana, la villa más antigua de Álava, a 30 km. de Vitoria – Gasteiz, donde se encuentra una de las sales más antiguas del mundo, con sus más de 6.500 años de historia.  El “oro blanco” como sabiamente la han llamado, los romanos la encontraron en el mar y a su llegada a Álava la descubrieron, tierra adentro, en los manantiales de agua salada de Salinas de Añana, que los romanos llamaron Salionca, para posteriormente llamarse solamente Añana.

        Escribir de la sal, si es, hacerlo, ni más ni menos que del primer producto o condimento, del primer conservante utilizado por el hombre. Y obviamente, de una manera muy especial e indiscutible, de la más antigua de las artes en la cocina. Pero también, ha sido protagonista de momentos importantísimos de la historia del ser humano. Y es que, como dice el dicho: “Debe haber algo extrañamente sagrado en la sal: está en nuestras lágrimas y en el mar”.  Ya Isidro de Sevilla lo afirmaba: “No hay nada más necesario que la sal y sol”. Homero, s. VIII a. C se refería a ella como “sustancia divina”. Un día al entrar en el Senado el emperador Claudio, s. I a. C., exclamó: “Padres conscriptos, decidme, os lo ruego… ¿Se puede vivir sin carne salada?”

         Llego hasta tal punto la valoración de la sal, que, en los primeros tiempos de Roma, los soldados recibían un puñado diario de sal como recompensa por sus servicios. Posteriormente se sustituyó esta ración por una cantidad de dinero que les permitía comprarla. A esta suma de dinero se le denominó “El Salarium”, el salario. Más tarde, ya en la Edad Media, el real (sol) que constituye la paga de los militares es la “Soldada”. El salario pasó a ser privativo de los civiles, y los trabajadores se convirtieron en “Asalariados”.